Estados Unidos intensificó la presión contra el gobierno de Nicolás Maduro con una nueva ronda de sanciones, que alcanza a familiares directos del presidente venezolano y a seis empresas vinculadas al transporte de petróleo. Las medidas se anunciaron tras la incautación de un buque cargado con crudo venezolano, lo que incrementó las tensiones geopolíticas en el Caribe.
El Departamento del Tesoro estadounidense informó que tres sobrinos de Cilia Flores, esposa de Maduro, fueron incluidos en la lista de sancionados. Según el gobierno norteamericano, dos de ellos estarían involucrados en actividades de narcotráfico dentro de Venezuela.
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“Nicolás Maduro y sus socios criminales están inundando a Estados Unidos con drogas que están envenenando al pueblo estadounidense”, afirmó el secretario del Tesoro, Scott Bessent, en un comunicado oficial.
La escalada diplomática ocurrió casi en simultáneo con un operativo militar: fuerzas estadounidenses abordaron el petrolero iraní Skipper, que transportaba crudo venezolano, mediante un despliegue que incluyó el descenso de agentes desde helicópteros. El buque será conducido hacia un puerto estadounidense, según anunció Washington.
Desde Caracas, Maduro calificó la maniobra como un acto de “piratería naval criminal”, asegurando que la tripulación fue “secuestrada” y que el incidente marca “una nueva era de agresiones en el Caribe”. El presidente venezolano también mantuvo una conversación telefónica con Vladimir Putin, quien le reiteró el apoyo de Rusia frente a las acciones norteamericanas.
El episodio generó preocupación internacional. El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó inquietud por la incautación del buque, que ya estaba sancionado por transportar petróleo para países como Venezuela e Irán.
En paralelo, desde Oslo —adonde viajó tras recibir el Premio Nobel de la Paz—, la dirigente opositora venezolana María Corina Machado manifestó su respaldo al presidente estadounidense Donald Trump y a las medidas impulsadas contra el gobierno de Maduro.
