En un giro histórico para la geopolítica internacional, Estados Unidos reconoció por primera vez que ya tiene armamento desplegado en el espacio exterior. La confirmación oficial provino de la Fuerza Espacial y del secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, quienes detallaron que se trata de sistemas de “control espacial” orientados a defender los intereses del país ante eventuales amenazas de potencias rivales.
Hasta el momento, Washington había admitido el desarrollo de tecnología militar para operar fuera de la Tierra, pero nunca había blanqueado públicamente que estas capacidades ya se encontraban operativas en órbita.
Para qué sirven las armas espaciales de EE.UU.
Según el comunicado oficial de la Fuerza Espacial estadounidense, estos dispositivos están diseñados para “disputar y controlar el espacio” y proteger a la Fuerza Conjunta de acciones hostiles por parte de adversarios.
Aunque el Pentágono evitó dar precisiones sobre el tipo exacto de armamento o la ubicación precisa de los equipos en órbita, remarcaron que estas capacidades pueden cumplir tanto funciones defensivas como ofensivas. La infraestructura en el espacio resulta vital para las comunicaciones modernas, la navegación global, la inteligencia, la vigilancia y los sistemas de defensa antimisiles. Una confrontación en este terreno podría buscar inutilizar o neutralizar los satélites de las superpotencias.
La dura reacción de Rusia y China
El histórico reconocimiento no tardó en generar una fuerte escalada verbal a nivel diplomático. Tanto Rusia como China, los principales rivales geopolíticos de la Casa Blanca, salieron al cruce con severas advertencias.
Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, manifestó la tajante postura de su país ante la prensa: “Creemos que el espacio debe estar libre de cualquier arma. Contamos con un amplio consenso internacional para seguir trabajando en pro de la completa desmilitarización del espacio”.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China, a través de su portavoz Gou Jiakun, instó firmemente a Washington a detener la escalada: “Urgimos a la parte estadounidense a dejar de expandir sus capacidades militares y de prepararse para la guerra en el espacio exterior”, advirtió, sumando el temor global a que la órbita terrestre termine convirtiéndose en un nuevo y peligroso campo de batalla.
