Tegucigalpa (efe). Honduras se prepara para un posible aislamiento internacional, mientras su nuevo presidente, Roberto Micheletti, se encomienda a Dios para que la comunidad internacional le dé un voto de confianza, una semana después de que se abriera una profunda crisis política que desembocó en el derrocamiento de Manuel Zelaya.
El destituido presidente iba a regresar hoy a Honduras para intentar retomar el poder perdido, pero ayer decidió postergar este viaje, a la espera de las gestiones diplomáticas que está realizando la Organización de Estados Americanos (OEA).
Micheletti subrayó ayer que Honduras es un país soberano, volvió a defender la legalidad de la situación política y acusó al gobernante venezolano, Hugo Chávez, de injerencia después de que la OEA le diera ayer a su Gobierno un plazo de 72 horas para restituir a Zelaya en el poder.
Las cajas y las papeletas para la encuesta que Zelaya planeaba realizar el domingo para convocar una constituyente que redactara una nueva Constitución habían llegado de Venezuela el viernes 19 de junio, nueve días antes de la encuesta, según se conoció en los últimos días.
Micheletti insinuó también que Zelaya podía estar vinculado con el narcotráfico, al interrogarse por la constante caída de avionetas en Honduras con cargamentos de droga procedentes de Venezuela.
El mandatario interino confió “en Dios” en que no se aislarán del mundo, aunque dijo que tienen “la fortaleza” para enfrentar la situación, al tiempo que continúan las manifestaciones de seguidores y detractores de Zelaya en Tegucigalpa y otras ciudades.
“Estamos solos” ante el mundo, admitió ayer el estatal Comisionado de los Derechos Humanos, Ramón Custodio.
En declaraciones a la prensa, funcionarios, empresarios y políticos señalaron que los hondureños deben prepararse para el aislamiento y pidieron a la comunidad internacional que envíe delegados para conocer los hechos.
En medio de las represalias diplomáticas y económicas por lo que la comunidad internacional califica como un golpe de Estado, las pocas expresiones de apoyo a Honduras proceden de gremios empresariales centroamericanos, que rechazaron el cierre temporal de fronteras impuesto por Nicaragua, El Salvador y Guatemala.
Los hondureños están “solos, igual que en la guerra de 1969” contra El Salvador por conflictos fronterizos, afirmó Custodio, quien recordó que en esa ocasión salieron adelante y lo mismo pasará ahora.
Por su parte, el jefe de diputados del Partido Nacional, principal fuerza de oposición, Rodolfo Irías, lamentó que los países y organismos que están aislando a Honduras “escuchan solamente a una parte (Zelaya), sin venir aquí”, y subrayó que “sigue vigente la Constitución”.
Honduras es el segundo país más pobre de América, después de Haití, y alrededor de 80 por ciento de sus más de siete millones de habitantes vive en la pobreza, lo cual lo hace muy dependiente de la ayuda internacional.
La condena al derrocamiento de Zelaya va desde los vecinos de Honduras hasta países tan lejanos como Rusia y China, las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA) y organismos financieros multilaterales.
El nuevo gobierno sostiene que Zelaya fue depuesto mediante una “sustitución constitucional”, y no un golpe de Estado, porque violó la Carta Magna y las leyes, al intentar realizar una consulta con miras a instalar una Asamblea Constituyente que, según sus detractores, iba a prolongar su gobierno.
Micheletti, hasta el domingo jefe del Parlamento, fue elegido ese día como sustituto de Zelaya, en aplicación de una disposición constitucional, para cumplir los siete meses que restan del mandato de cuatro años del depuesto gobernante, hasta el 27 de enero del 2010.
El nuevo mandatario reiteró que si Zelaya regresa al país, como ha anunciado, será detenido, porque tiene órdenes de captura por delitos cometidos en relación con la consulta, declarada ilegal por la Justicia ordinaria y electoral, con el argumento de que el Ejecutivo no tiene facultades para realizar ese tipo de procesos.
El Gobierno de Honduras pide que no se lo aísle
Roberto Micheletti, actual mandatario hondureño, se expresó sobre las repercusiones internacionales que ha tenido la salida de Manuel Zelaya.
