El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Irán adquirirá productos agrícolas estadounidenses como parte de un eventual acuerdo de paz destinado a poner fin al conflicto entre ambos países. La declaración fue rápidamente rechazada por las autoridades iraníes, que negaron haber asumido ese compromiso durante las negociaciones.

En una entrevista concedida a la cadena CNBC, Trump sostuvo que el entendimiento contempla que agricultores estadounidenses abastezcan al mercado iraní con alimentos básicos. “Necesitan alimentos, necesitan maíz, trigo y soja, y vamos a hacer que nuestros agricultores sean exclusivamente quienes los suministren“, aseguró el mandatario.

El presidente también afirmó que las conversaciones se encuentran en una etapa avanzada y sostuvo que Teherán “ha aceptado prácticamente todo” lo planteado por Washington, aunque no brindó precisiones sobre el contenido del eventual acuerdo ni sobre los plazos para su firma.

Las declaraciones fueron desmentidas pocas horas después por el titular del Banco Central de Irán, Abdolnaser Hemmati, quien aseguró que no existe ningún compromiso para comprar productos estadounidenses. En declaraciones difundidas por la agencia Tasnim, el funcionario sostuvo que “no existe ninguna obligación de compra a Estados Unidos”, en una respuesta directa a los dichos del mandatario norteamericano.

Durante la misma entrevista, Trump volvió a defender la decisión de iniciar la ofensiva militar contra Irán al considerar que el objetivo principal fue impedir el desarrollo del programa nuclear del país persa. Según afirmó, la intervención permitió avanzar hacia la “desnuclearización de Irán”, uno de los principales objetivos estratégicos de su administración.

El mandatario también relativizó la duración del conflicto, al señalar que los aproximadamente cuatro meses de enfrentamientos representan un período breve en comparación con otras guerras en las que participó Estados Unidos. Mientras continúan las negociaciones diplomáticas, las diferencias públicas entre Washington y Teherán reflejan que todavía existen puntos sensibles por resolver antes de alcanzar un acuerdo definitivo.