Cada año, el Día Meteorológico Mundial conmemora la entrada en vigor, el 23 de marzo de 1950, del Convenio por el que se creó la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Este año, bajo el lema “A la vanguardia de la acción por el clima“, Celeste Saulo, la secretaria general del organismo y ex directora del Servicio Meteorológico Nacional argentino, alertó sobre la importancia de las alertas tempranas para proteger a la población de los eventos catastróficos provocados por el cambio climático.
En un comunicado, la secretaria general de la OMM, señaló: “Los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales —Miembros de la OMM— desempeñan una función clave en nuestra lucha contra el cambio climático. En efecto, la comunidad de la OMM proporciona herramientas y conocimientos orientados tanto a la adaptación al cambio climático como a la mitigación de sus efectos”.
En este sentido, destacó: “La acción por el clima es un llamamiento dirigido al mundo entero; debemos remar todos en la misma dirección”.
Y agregó: “Nuestras comunidades meteorológica e hidrológica se encargan de recopilar, difundir y analizar datos meteorológicos, hidrológicos y medioambientales. Esos datos son fundamentales para comprender la evolución del clima y los cambios que se están produciendo”.
La importancia de las alertas tempranas
Según Saulo, los servicios hidrometeorológicos de todo el mundo se afanan por mejorar, con carácter prioritario, sus sistemas de alerta temprana, que son la pieza clave para la adaptación y la reducción del riesgo de desastres.
“No obstante, a día de hoy, son muchos los países que no están en condiciones de emitir ese tipo de alertas tempranas para proteger a su población. Por este motivo, como parte de la comunidad mundial, nos embarcamos en la iniciativa “Alertas Tempranas para Todos”. De aquí a finales de 2027, todos los habitantes de la Tierra deben tener acceso a información oportuna y fidedigna sobre los riesgos meteorológicos y climáticos que permita salvar vidas“, dijo.
Y sumó: “El clima y el tiempo repercuten en casi todas las actividades. Por ejemplo, en los sistemas de energías renovables, en particular los de energía eólica, solar e hidroeléctrica, así como en la producción agrícola, la pesca, el transporte y la salud. La información sobre el tiempo y el clima contribuye al crecimiento económico. Tenemos que redoblar nuestros esfuerzos para que la climatología se traduzca en servicios. Y debemos conseguir que tales servicios climáticos sean más accesibles y utilizarlos de forma más eficiente”.
“La vida de las generaciones venideras está en nuestras manos. Nuestros esfuerzos de hoy garantizarán un mundo más seguro y saludable para las generaciones futuras, un mundo en el que los niños y las niñas prosperen en armonía con la naturaleza“, recalcó.
