El Día Internacional del Trabajador se conmemora el 1º de Mayo en homenaje a los “Mártires de Chicago”, un grupo de anarquistas sindicales ejecutado en 1886. En esa fecha, la Federación Estadounidense del Trabajo convocó una protesta exigiendo una jornada laboral de ocho horas, que finalizó con una serie de heridos y muertos que el avance de la influencia gremial en todo el mundo.

Una ley impulsada por el presidente estadounidense Andrew Johnson le otorgaba este derecho a los empleados de oficinas federales y de obras públicas, pero no a los obreros industriales. Por lo tanto, no es de extrañar que Chicago tuviese la mayor adhesión, al tratarse de uno de los centros industriales más importantes de ese país, donde las jornadas eran de hasta 14 horas.

Para el 4 de mayo, la manifestación convocada en el parque de Haymarket contó con la presencia de unos 20.000 trabajadores y la tensión dio paso al caos. Mientras el anarquista Samuel Fielden daba un discurso, alguien arrojó una bomba contra la policía, donde 60 oficiales resultaron heridos, y mientras que algunas fuentes señalan un muerto, otros argumentan que fueron seis, ya que los discrepaban los número anunciados por el gobierno y por la prensa.

 

La Policía enardecida, abrió fuego contra los presentes. Para el final de la jornada, cientos de obreros resultaron lesionados y 38 perdieron la vida. Luego de un cuestionado proceso judicial, cinco dirigentes sindicales fueron culpados y ahorcados por el hecho.

Tres años después, el 1º de mayo de 1889, queda instituido el Día Internacional del Trabajador, durante el Congreso de la Asociación Internacional de Sindicatos Europeos que se celebró en París, en homenaje a los lamentables hechos de 1886, y la jornada de ocho horas se volvió una realidad en varios países. Curiosamente, en Estados Unidos esta fecha no se celebra, sino que tienen su equivalente en el Labor Day, los primeros dias lunes de septiembre.