El fiscal general de Bolivia, Roger Mariaca, fue detenido este miércoles por la noche en la región de Santa Cruz, dos días después de que Estados Unidos le revocara la visa y lo acusara de mantener vínculos con organizaciones dedicadas al narcotráfico.

La aprehensión ocurrió en el aeropuerto internacional de Viru Viru. Junto a Mariaca también fue detenido el fiscal departamental de Santa Cruz, Alberto Zeballos, quien figura entre los funcionarios bolivianos alcanzados por las sanciones de Washington. En paralelo, efectivos policiales intervinieron las oficinas de la Fiscalía General en Sucre.

El Ministerio Público boliviano denunció que la detención de Mariaca fue “ilegal” y aseguró que, hasta ese momento, desconocía los motivos de la aprehensión. Un funcionario de la Fiscalía llegó a calificar el procedimiento como el “secuestro” del fiscal general.

La detención se produjo después de que el Departamento de Estado estadounidense incluyera a Mariaca en una lista de funcionarios y exfuncionarios de distintos países latinoamericanos a los que les revocó la visa. Según Washington, el fiscal boliviano habría abusado de su posición para solicitar y aceptar sobornos destinados a facilitar el narcotráfico y ayudar a delincuentes violentos a evitar la Justicia.

Mariaca rechazó esas acusaciones y calificó la medida estadounidense como una forma de presión política e injerencia. El fiscal había sostenido que ninguna presión, nacional o internacional, impediría que el Ministerio Público continuara con sus investigaciones.

El video de Sebastián Marset

En medio de la conmoción por la detención comenzó a circular un video atribuido al narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, actualmente detenido en Estados Unidos, en el que menciona directamente a Mariaca.

En la grabación, Marset responde a preguntas de un interlocutor sobre el fiscal general y afirma: “Mariaca es mi amigo”. Luego sostiene que mantenía conversaciones con él y agrega que, según su versión, Mariaca “controla la Fiscalía” y le avisaba información que debía conocer.

La existencia del video y las declaraciones que contiene fueron difundidas por medios bolivianos luego de la aprehensión del fiscal. Sin embargo, los dichos de Marset constituyen afirmaciones del propio narcotraficante y, por sí solos, no permiten establecer cuál era el alcance real de una eventual relación.

Además del video, circuló un audio atribuido a Marset en el que menciona a otros funcionarios bolivianos y habla de un supuesto pago de 500.000 dólares para poder permanecer en Bolivia. La grabación también forma parte de las acusaciones que comenzaron a circular alrededor del operativo, aunque su contenido deberá ser verificado por las autoridades.