Ucrania le asestó un duro golpe a Rusia en el marco de la guerra entre las dos exrepúblicas soviéticas al matar en un ataque de misiles a al menos 63 militares rusos que se aprestaban a celebrar la cena de fin de año en un campamento en la localidad de Makiivka, en la región de Donetsk.

Ucrania había cifrado en 400 los muertos y en 300 los heridos, pero esa información no fue confirmada por Moscú, que rara vez divulga sus bajas.

Lo cierto es que el Kremlin nunca había informado de tantas pérdidas en un solo ataque. “El régimen de Kiev atacó con seis misiles HIMARS producidos en Estados Unidos un cuartel temporal de una de las unidades de militares rusos en la localidad de Makíivka”, declaró el portavoz del mando ruso, Igor Konashénkov, quien afirmó que la defensa antiaérea rusa derribó dos de los seis proyectiles.

Según Defensa, “a consecuencia del impacto de cuatro misiles (…) murieron 63 militares rusos”.

“Los familiares y allegados de los militares fallecidos recibirán toda la ayuda y el apoyo necesarios”, añadió el mando ruso.

El mando ucraniano, por su parte, informó sobre este ataque en su cuenta de Facebook, al señalar que “Papá Noel empacó 400 cadáveres de cerdos rusos”, además de más de 300 heridos.

El golpe contra el “alojamiento militar” ruso en Makiivka, en el este de Ucrania, se lanzó a la medianoche, mientras los soldados rusos estaban en la mesa para celebrar el Año Nuevo, informó la agencia de noticias Ansa.

La cifra de 400 muertos que informaron las Fuerzas Armadas de Kiev aún no fue verificada y, si bien las autoridades prorrusas en esa región ucraniana reconocieron la existencia de víctimas, no confirmaron las brindadas por Kiev, informó la cadena de noticias BBC.

El sistema de defensa HIMARS (High Mobility Artillery Rocket System -Sistema de Cohetes de Artillería de Alta Movilidad-) fue proporcionado a Ucrania por Estados Unidos.

El sistema HIMARS es una batería de misiles ágil y liviana. Se transporta en un camión con tracción 6×6 de blindaje ligero, lo manejan sólo tres personas, alcanza una velocidad máxima de 85 km/h y tiene una autonomía de 480 kilómetros.

Cada lanzador puede incorporar hasta 6 misiles. Si bien su alcance no supera los 80 kilómetros, en un grave error de estrategia, Rusia concentró un gran número de sus tropas en Makivka. A esa ciudad la separan del frente apenas una decena de kilómetros. 

Ucrania además aprovechó un error de los soldados rusos, muchos recién llegados al frente con escasa formación. Los jóvenes e inexpertos militares usaron sus propios teléfonos celulares para llamar a sus casas. Esa fue la clave para que el Ejército ucraniano pidiera localizar con exactitud la posición del enemigo. Luego sólo restó lanzar los HIMARS.

Nacionalistas y algunos legisladores rusos, que han exigido el castigo de mandos militares a los que acusan de ignorar los peligros, dijeron que la magnitud de la destrucción se debió al almacenamiento de municiones en el mismo edificio que el cuartel.

“¿A quién se le ocurrió la idea de colocar personal en gran número en un edificio donde hasta un tonto entiende que, incluso si impactan con artillería, habrá muchos heridos o muertos?”, escribió Arcángel Spetznaz Z, un bloguero militar ruso con más de 700.000 seguidores en la aplicación de mensajería Telegram.

Fuente: 20 minutos (España), Télam y EFE