China quiere evitar rebrotes de coronavirus como el que viven Vietnam y Taiwan y ha puesto el foco en la ciudad portuaria de Guangzhou, donde los contagios han crecido en la última semana.

El lunes se reportaran 23 casos y el martes 11, para un país que se ha puesto como meta el Covid Zero. Demasiados en una ciudad que alberga a más de 15 millones de habitantes, el doble que Nueva York, y que se había acostumbrado a una vida casi sin mascarillas por las calles.

Así, China ha activado el “modo guerra” en Guangzhou. Esta expresión es utilizada por el Gobierno para decir que van a cortar la transmisión comunitaria como llevan haciendo desde el primer brote de Wuhan: cierres, confinamientos y pruebas masivas.

El lunes por la noche entraron en vigor las nuevas restricciones de Guangzhou. Todo el que quiera salir de la ciudad debe mostrar una PCR negativa dentro de las 72 horas antes de viajar. Se han cancelado 519 vuelos en una provincia que es la que más visitantes recibe desde el comienzo de la pandemia, además de que, según cifras oficiales, representa el 90% de las llegadas internacionales entrantes del país todos los días.

Otra medida fue cerrar cinco calles del distrito de Liwan, ordenando a sus vecinos que se queden en cuarentena en sus casas, permitiendo solo a una persona por hogar salir a comprar las necesidades básicas diarias. En esa zona, donde este martes se reportaron la mitad de los 11 nuevos positivos, se han cerrado los lugares de ocio, las escuelas vuelven a las clases online como hace un año y los restaurantes sólo permanecen abiertos si pueden enviar comidas a domicilio.