El ex presidente Jair Bolsonaro rompió en la noche de este domingo el silencio horas después de que sus seguidores irrumpieron en las sedes de los tres edificios del Estado y causaron destrozos. Si bien criticó la manifestación violenta, también rechazó la denuncia del actual mandatario, Lula da Silva, de haber orquestado la protesta.
“Las manifestaciones pacíficas son parte de la democracia. Sin embargo, las depredaciones e invasiones de edificios públicos, escapan a la regla”, aseguró Bolsonaro, que tras dejar la presidencia hace poco más de una semana viajó a Florida, Estados Unidos.
En ese punto, Bolsonaro aseguró que durante su mandato se mantuvo dentro de la Constitución de Brasil.
Luego, cargó contra su sucesor en el gobierno, quien lo acusó de haber estado detrás de la manifestación que ingresó a las sedes del Palacio de Planalto, del Congreso nacional y de la Corte Suprema.
“Además, repudio las acusaciones, sin pruebas, que me atribuyó el actual jefe del Ejecutivo de Brasil”, sin nombrar a Da Silva.
