Este lunes por la mañana, dos terroristas dispararon contra personas que esperaban un colectivo y luego contra pasajeros en un micro en el cruce de Ramot, al norte de Jerusalén. El saldo fue de cinco víctimas fatales y al menos once heridos.

Los agresores fueron abatidos en el lugar por un agente de seguridad y un civil armado. Entre las víctimas había hombres y mujeres de entre treinta y cincuenta años.

Testigos y rescatistas describieron momentos de pánico: personas tendidas en la calle, vidrios rotos y confusión generalizada. En la zona se halló un arma tipo “Carlo”, una subametralladora artesanal fabricada en talleres del margen occidental, utilizada con frecuencia en este tipo de ataques.

Reacciones oficiales

El primer ministro Benjamin Netanyahu reunió de inmediato a los responsables de seguridad para evaluar la situación. En paralelo, las fuerzas israelíes rodearon localidades palestinas en las afueras de Ramala con el fin de prevenir nuevos atentados.

El grupo terrorista Hamas celebró el ataque como una “operación heroica” e instó a intensificar la confrontación con Israel.

Escalada de tensión

El atentado ocurrió en un contexto de violencia recrudecida tras la guerra en Gaza.

El ministro de Defensa, Israel Katz, advirtió que un “huracán poderoso” podría golpear a la ciudad de Gaza si no cesaban los ataques y no se liberaban los rehenes aún en poder de grupos terroristas.