Lo que comenzó como un susurro de inteligencia terminó en un despliegue de fuego y acero en las montañas de Jalisco. El operativo que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, no fue una coincidencia, sino una ejecución quirúrgica que combinó tecnología de punta y la fuerza de élite del Ejército Mexicano.
1. La fase de inteligencia: el “punto ciego” en la sierra
Durante meses, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y la DEA rastrearon los movimientos de los mensajeros del capo. La clave fue la detección de un campamento improvisado en una zona de difícil acceso cerca de Tapalpa, Jalisco. A diferencia de sus búnkeres urbanos, “El Mencho” se refugiaba en la maleza, confiando en la geografía para evadir la justicia.
2. El despliegue: silencio y tecnología
El operativo inició en la madrugada del domingo. Para evitar filtraciones en las policías locales, la misión fue ejecutada exclusivamente por Fuerzas Especiales de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA).
- Infiltración: se utilizaron helicópteros Black Hawk con las luces apagadas y sistemas de navegación nocturna.
- Drones térmicos: antes del asalto, drones de vigilancia identificaron el número exacto de guardias (se estima que eran más de 30 sicarios) mediante firmas de calor.
3. El enfrentamiento: fuego cruzado en el corazón de Jalisco
Al verse rodeados, el primer anillo de seguridad del líder del CJNG respondió con ametralladoras calibre .50 y lanzagranadas. El combate duró aproximadamente 40 minutos. El Ejército logró romper el cerco perimetral gracias al apoyo aéreo, obligando a la guardia personal de Oseguera a retroceder hacia una quebrada.
4. La captura y el desenlace
“El Mencho” fue localizado herido entre la vegetación. A pesar de los intentos de sus escoltas por extraerlo en una camioneta blindada, los francotiradores del Ejército inmovilizaron el vehículo. El capo fue estabilizado en el lugar por paramédicos militares, pero debido a la gravedad de las heridas sufridas durante el intercambio de disparos, falleció minutos después de ser subido al helicóptero de extracción.
5. La respuesta del Cártel: el caos preventivo
Mientras el cuerpo era trasladado, las células del CJNG activaron protocolos de distracción. Los narcobloqueos en la zona metropolitana de Guadalajara y carreteras federales no fueron para rescatar al líder, sino una respuesta de ira y una demostración de fuerza ante la acefalía de la organización.
Dato clave: el operativo se produce apenas semanas después de que los reportes sobre la salud del capo (problemas renales) sugirieran que su movilidad estaba reducida, facilitando su localización en un punto fijo.
Con información de Clarín y BBC Mundo.
