Benazir Bhutto, líder del principal partido de la oposición en Pakistán, el PPP, fue asesinada ayer al término de un mitin electoral en Riwalpindi, en el norte del país, cuando un hombre le disparó y luego se voló por los aires, matando, además, a al menos 19 personas, según fuentes médicas y del Gobierno.

    La que fuera en dos ocasiones jefa de Gobierno e ícono de la política paquistaní había regresado hace dos meses del exilio y lo hizo para participar en las elecciones legislativas del 8 de enero. El presidente Pervez Musharraf, quien hace tan sólo diez días levantó el estado de excepción, instó a la población a la calma.

    Desde varias cancillerías extranjeras se ha condenado el ataque. Según las televisiones locales, Bhutto, de 54 años, fue declarada muerta tras llegar al hospital en Rawalpindi, una ciudad próxima a Islamabad, a la que se había dirigido a una multitud de varios miles de seguidores en un acto electoral.

    Una fuente del hospital en Rawalpindi, en el que fue atendida, señaló que Bhutto había muerto “por la herida de una bala en la nuca” y que al menos otras 19 personas murieron y más de 40 resultaron heridas por el atentado que siguió. Otros medios informaron que Bhutto también recibió disparos en la cabeza.

    Farhadullah Babar, un portavoz del Partido Popular Pakistaní (PPP), indicó a la televisión estatal PTV que el suicida disparó primero varias veces contra el Range Roverr de Bhutto antes de volarse por los aires cuando el convoy de la política abandonaba el mitin. Añadió que Bhutto ya había muerto cuando el convoy llegó al hospital general de Rawalpindi, sobre las 17.30 locales.

    “Ella ha dado su vida por el pueblo de Pakistán, de la misma manera que lo hizo su padre”, señaló el portavoz, en conversación telefónica con DPA. Su padre, Zulfiqar Ali Bhutto, también ex primer ministro, fue derrocado por el Ejército en 1977 y, posteriormente, murió ahorcado en extrañas circunstancias. En los días anteriores a su muerte, Bhutto denunció que elementos dentro del Gobierno del presidente Pervez Musharraf y de los servicios secretos que simpatizaban con los extremistas islámicos estaban tramando su asesinato.

    Tras el asesinato de Bhutto, la otra gran figura de la oposición paquistaní Nawaz Sharif canceló el mitin que iba a celebrar en Rawalpindi y se dirigió al hospital para interesarse por su colega. Ambos líderes han congregado a enormes cantidades de gente durante la campaña electoral en todo el país para las elecciones legislativas.

    Tras conocer su muerte, cientos de afligidos trabajadores del PPP se congregaron frente al hospital de Rawalpindi coreando consignas contra el Gobierno y el presidente Musharraf. También se reportaron disturbios en grandes ciudades y localidades importantes del país, luego de conocerse la noticia del asesinato de Bhutto.

    Enojados seguidores suyos se enfrentaron con la policía y prendieron fuego a vehículos, edificios y oficinas del partido progubernamental, La Liga Musulmana de Pakistán-Quaid, que también concurre a los comicios.

    Ahora queda por saber la repercusión del asesinato en las elecciones, que Musharraf necesitaba que se desarrollaran sin problemas, para poner fin a casi un año de crisis política en el país, en la que tuvo que declarar el estado de excepción y suspender la Constitución el 3 de noviembre, a fin de impedir que el Tribunal Supremo anulara su controvertida reelección en octubre.