Mientras la política se encierra cada vez más en sus peleas intestinas e interminables, con miras en el año próximo más que en la actualidad, los gremios opositores al Gobierno, en medio de la crisis por la deuda, vuelven al ruedo con más reclamos. Tal vez no sea el mejor momento para plantear los problemas que los aquejan pero, sin dudas, la presión de los trabajadores logra que se produzcan cambios o, al menos, que se los escuche desde otro lugar. Lo importante es que las quejas sean en pos del bien común y el bienestar general. Por eso, la mayoría de los ciudadanos hoy, en medio del paro de las grandes centrales obreras no oficialistas, intentará sobrellevar su realidad y soñará con poder cambiarla, aun sabiendo de las dificultades que existen en el camino. El deseo es que las necesidades de todos sean escuchadas y que la calidad de vida nacional repunte, sin distinciones.
Visión, presión y necesidad real
