Los comerciantes mendocinos no saben qué cara poner cuando un cliente habitual les pide un producto y le pasan el nuevo precio. Los valores se actualizan hasta dos veces por semana.
El ritmo inflacionario gana por varios cuerpos al bolsillo, lo que torna imprevisible el mínimo cálculo o proyección de la economía familiar.
Cualquiera que haya vivido aquella época de remarcaciones constantes sabe que se trata de un caos.
El mayor impacto es por abajo: a mayor incremento de la inflación, el golpe en las canastas alimentarias se hace sentir en la población más vulnerable, los indigentes, que sólo tienen para procurarse el día a día los alimentos más básicos.
La incertidumbre electoral tampoco ayuda y en más de un campo de la economía argentina hay precios que llegan hasta el domingo 19.
El balotaje es una barrera psicológica que deja sin sueño a más de uno.
Luego, no se sabe qué pasará, como en una película de suspenso.
Gane quien gane, el camino tiene que ser hacia la normalización de los precios en todo sentido.
