Hay hechos que no dejan de llamar la atención en Mendoza y generan indignación por la gravedad que presentan. Así como existen eternas denuncias y duros cuestionamientos sobre abuso de autoridad policial y la ineficiencia en la Justicia, también se desprenden críticas al sistema de salud local. Un caso ocurrido a principios de semana en un centro de salud de Luján provoca serias dudas sobre el profesionalismo de algunos médicos y la falta de control que debería ejercerse sobre trabajadores del Estado. 

Efectivos que patrullaban en la movilidad 3208 de ese departamento hallaron a un hombre accidentado sobre ruta 15 y Brandsen.

La víctima había sufrido graves lesiones y no tenía familiares en la provincia. Pidieron ayuda al operador y este les comunicó que había demora de media hora para una ambulancia. Pero ese no fue el obstáculo más complejo: solicitaron autorización al operador para trasladar al herido al Centro de Salud N°31 y hacia ese edificio partieron; sin embargo, en el lugar se encontraron con una médica de guardia que se negó a atenderlo.

Además de agredir a los uniformados, la facultativa dijo que, sin una explicación fundamentada, no le daría la atención de primeros auxilios correspondiente al hombre,  que estaba descompensado en la vereda. Policías cargaron otra vez al herido a la patrulla y lo pasearon por diversas clínicas departamentales hasta que, finalmente, lo atendieron en una privada. 

No es la primera vez que la doctora se niega a brindar atención a una víctima. Este caso demuestra una falencia en el sistema que hace décadas es deficiente. Más control, mayor inversión y profesionales que estén a la altura serán un primer paso para evitar seguir contando estas historias.