La salud pública es siempre un terreno sensible, aún más en épocas de crisis, cuando no todos pueden aguantar los incrementos constantes de las prepagas.
Por eso, la definición de un potencial acuerdo entre el gremio estatal que representa a los profesionales del sector y la Provincia tiene que estar encuadrado dentro de los límites racionales de lo posible. En otras palabras, que se llegue a un acuerdo por el cual el Estado pueda hacer frente sin problemas ni comprometer su ejercicio financiero ante los trabajadores. Y, por otro lado, que la negociación no resienta el sistema público ahora, cuando impactan fuertemente las enfermedades estacionales. La población no puede ser rehén de una pelea por fuera de estos dos vectores. Se trata de una discusión sin mezquindades, pero tampoco se pueden hacer especulaciones políticas, ya que, precisamente, es el terreno donde se juega el riesgo vital de las personas.
