En poco más de un mes, los mendocinos volveremos a las urnas, pero para comenzar a definir quién queremos que llegue a la Casa de Gobierno para conducir la administración política del Estado. Son tiempos donde hay mucho en juego, principalmente, destinos individuales, los de los candidatos. Por fuera de esa burbuja, hay una provincia con más de un problema y los ciudadanos parecen estar absortos de las peleas entre dirigentes, puesto que la realidad los apura por otro lado, principalmente, por la economía y la seguridad. Por eso, en una agenda colapsada por necesidades, es hasta de mal gusto que dos candidatos estén dando un mal espectáculo en público, cuando lo que deberían escucharse son propuestas. Ya es tiempo de campaña y de comprometer la palabra en aquellos huecos que no se tapan desde hace años. No basta con llegar al sillón de San Martín con la irreverencia de Twitter, que no mide lo que realmente pasa en la calle. Las insultos, exabruptos y escenas de egos tienen que dejarse de lado. Ningún mendocino las necesita.
Ningún mendocino necesita un triste espectáculo político
