Sin dudas, Mendoza se merece un debate serio acerca de la política a seguir en materia minera. Pero tiene que ser una discusión abierta, franca y sin especulaciones electorales, tal como viene ocurriendo durante los últimos años, porque, casualmente, a la hora de sufragar, los candidatos evitan hablar del tema o, de manera demagógica, se manifiestan en contra y, de esa manera, nunca puede haber un intercambio de opiniones profundo.

La minería es una industria complicada, sobre todo, porque no cuenta con muy buena imagen pública, ya que afecta como pocas el medioambiente. Aun así, es una actividad madre, que genera divisas y puestos de trabajo.

En el medio, el rol del Estado como ente de control. Es ahí donde hay que apuntar; a la seriedad del poder de policía y a la transparencia para poner reglas de juego y exigir su cumplimiento cabal.