El llamativo, repentino y anticipado aviso del ministro de Salud Matías Roby de bajarse del tren para la Gobernación 2015 –aún hay dudas– tiene que ser un llamado de atención para quienes buscan transformar la realidad desde la política pero también para los ciudadanos de a pie que apuestan a personas “distintas” para comandar los destinos de una administración. Las supuestas “operaciones”, las críticas, chicanas y demás siempre han existido y van a permanecer en nuestra política. Es algo que está en las entrañas del ser político argentino opositor, provocador, fanfarrón, desconfiado y siempre disconforme. De ahí la importancia de saber defenderse y esquivar denuncias, cuestionamientos, dimes y diretes y tener la suficiente cintura para demostrar que, a pesar de todo, se puede seguir adelante en busca de un objetivo superador. De todas maneras, quien desee ser parte de la historia política local y nacional debe saber que los intereses, lobbies y jugadas siempre tienen que estar en favor del bien común y el bienestar general. En la política, todo vale, pero también todo tiene su precio y no debe ser a costa de los más vulnerables. Así las cosas, es importante defender un ideal, saber reconocer errores y pelear para que, de una vez por todas, cambie la forma de gestión en el poder.
La política del todo vale
