En reiteradas ocasiones hemos publicado los cuestionamientos que se les hacen a las cámaras de vigilancia urbana: que no funcionan, que no están conectadas a una misma red, que tienen problemas de servidores y que la imagen no tiene la nitidez necesaria. A eso se suma un nuevo dato: los fiscales de Instrucción de la provincia reconocen que no logran usarlas como elemento clave a la hora de las investigaciones, precisamente, por las características mencionadas anteriormente. 

Por lo tanto, llama la atención que desde el Gobierno insistan en la necesidad de sumar dispositivos y hacer del Gran Mendoza una zona prácticamente cubierta por las lentes de esos dispositivos. Para lograr eso es preciso un importante gasto de dinero, y en una provincia con problemas financieros y de seguridad, la duda que se plantea es si, demostrada la falta de eficacia, vale la pena seguir apostando a lo mismo.