El Senado de la Nación afrontará este jueves una sesión cargada de tensión política en la que se pondrá a prueba la capacidad de negociación del Gobierno de Javier Milei y sus aliados. El principal foco estará puesto en la posibilidad de habilitar una eventual interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, aunque el temario también incluye pliegos judiciales, ascensos diplomáticos y el tratamiento de una reforma sobre propiedad privada impulsada por el oficialismo.

La controversia gira en torno al mecanismo reglamentario necesario para avanzar con la citación de Adorni. La semana pasada, la presidenta del Senado, Patricia Bullrich, y el jefe del bloque kirchnerista, José Mayans, habían acordado una interpretación que permitía habilitar la discusión con mayoría absoluta.

Sin embargo, una nueva reunión de Labor Parlamentaria modificó ese entendimiento y estableció la necesidad de reunir dos tercios de los votos para habilitar el tratamiento sobre tablas de los proyectos de resolución vinculados a la interpelación.

La situación volvió a complejizarse en las últimas horas tras la presentación de una iniciativa del senador del PRO Martín Goerling. Aunque tanto el proyecto de Mayans como el del legislador misionero coinciden en convocar a Adorni para el próximo jueves, persisten dudas sobre cuál de las propuestas será considerada y si la coexistencia de ambas podría derivar en un bloqueo parlamentario.

Antes de llegar a esa instancia, el oficialismo deberá garantizar el quórum y asegurar la presencia de todos sus senadores. La Libertad Avanza cuenta con 21 integrantes y cualquier ausencia podría alterar el equilibrio de fuerzas. En ese escenario, la posición de la Unión Cívica Radical aparece como determinante. El bloque enfrenta presiones cruzadas entre gobernadores con diálogo fluido con la Casa Rosada y legisladores que consideran que el conflicto político alrededor de Adorni debe ser resuelto por el propio Gobierno.

La discusión también tendrá impacto institucional para el Ejecutivo. En el Senado circulan versiones sobre posibles ausencias de legisladores oficialistas, una situación que sería interpretada como una señal de debilidad política para la administración nacional. El eventual avance de la interpelación sería leído además como una demostración de la capacidad de articulación entre sectores del kirchnerismo, el PRO y otros bloques opositores.

En paralelo, la Cámara alta debatirá una reforma sobre propiedad privada promovida por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. El proyecto fue modificado durante las negociaciones con sectores radicales e incorpora cambios en materia de expropiaciones, desalojos, venta de tierras a extranjeros y aspectos vinculados a la ley de manejo del fuego sancionada durante el gobierno de Alberto Fernández. El texto final será expuesto durante la sesión.

La jornada estará presidida por el senador oficialista Bartolomé Abdala, quien ejerce la conducción de la Cámara alta debido a que Victoria Villarruel se encuentra a cargo del Poder Ejecutivo durante la gira internacional de Javier Milei. El resultado de la sesión será observado con atención tanto por el Gobierno como por la oposición, en una nueva muestra de la fragilidad de los acuerdos parlamentarios y de la disputa por el control de la agenda legislativa.