Hay decisiones judiciales que llaman la atención, porque parecen no seguir un sentido lógico. Uno de esos casos se dio en el juicio que culminó por el crimen de una pareja narco. Uno de los imputados fue absuelto, y el otro, condenado a perpetua. 

Lo extraño es saber cómo hicieron los jueces para desligar a quien resultó absuelto si una huella dactilar suya estaba en la escena del crimen.

No había ningún motivo que justificara que la huella del imputado estuviera en la escena del crimen. En teoría, era un completo desconocido de las víctimas. Sin embargo, los investigadores encontraron esa marca que, a primera vista, era clave. Para el tribunal, no fue más que un dedo marcado.