Cuatro de cada diez argentinos son pobres. Esa es la fotografía del drama social de aquellos que no tienen cómo satisfacer sus necesidades básicas en un país cuyo costo de vida es cada vez más alto.
Sólo en un año, la inflación superó los tres dígitos. El encarecimiento de aquello que se necesita para el día a día golpeó de manera más contundente a las personas que viven en condiciones de indigencia.
En Mendoza, en tan sólo doce meses, el crecimiento fue del doble, es decir, que hay más personas con problemas para procurarse lo básico: alimentos. Los números son alarmantes y es un proceso que viene profundizándose en el último año.
Y hay que tener en cuenta un detalle más que empeora la situación: los números que se dieron a conocer a nivel país, incluso, están desactualizados porque se refieren a la primera mitad del año. Es decir, todavía falta saber cómo impactó la devaluación de 22% aplicada por el Gobierno nacional el día posterior a las PASO.
En términos concretos, esa decisión no sólo le bajó el valor al peso, sino que provocó que el poder adquisitivo de los argentinos siguiera cayendo. De esta manera, habrá que esperar recién al 2024 para determinar con precisión cuánto afectó esta medida económica en una sociedad a la que cada vez le cuesta más vivir.
