Problemas presupuestarios para abrir una oficina fiscal, situaciones complicadas en el mantenimiento de escuelas y carencias de transportes para alumnos, cursos de capacitación policial demorados por falta de fondos. Eso es parte de un combo que va describiendo una situación crítica en la Provincia. Aún así, continúan existiendo gastos para asuntos que parecen secundarios, frente a la agenda de postergaciones que se engrosa un poco todos los días. 

Tal vez, llegó el momento de hacer un sinceramiento desde la dirigencia política y dejar en claro si el objetivo final es cambiar la realidad social de Mendoza y mejorarla o si sus actividades sólo tienen como meta saciar las ambiciones de poder personal, en una constante negociación por cargos y postulaciones. Porque la política es una herramienta para el cambio sólo si quienes la ejecutan ponen el interés público por encima de los suyos.