El animal está exhausto. No quiere seguir y se nota. Pero el hombre insiste, grita: “¡toro, toro!” Se acerca y grita una, dos, tres veces. Se arrima un poco más. Cuando la bestia reacciona, ya es tarde: el torero se llamaba Fernando Quintela y era uno de los más famosos de Portugal. Murió desangrado a raíz de la hemorragia que le causó la cornada.

El trágico hecho ocurrió el viernes pasado en la ciudad portuguesa de Moita do Ribatejo durante un concurso de ganadería. El torero tenía 26 años de edad y es el segundo que muere en menos de dos semanas. El anterior se llamaba Pedro Primo y tenía 25 años de edad.

Según destacaron medios locales, el joven Quintela falleció durante la madrugada del viernes  a consecuencia de las graves heridas sufridas durante la tarde. Al parecer, como parte de la atracción, su meta era pegarle al animal en la cara y luego buscar refugio.

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“El toro, de 530 kilos y perteneciente al hierro de Prudencio, embistió fuertemente al forcado y le provocó una hemorragia crítica”, explican los medios locales. Quintela fue atendido en primer lugar “en la enfermería del estadio y evacuado de urgencia a un hospital de Lisboa, donde se ha certificado su fallecimiento tras perder gran cantidad de sangre”.

El profesional taurino trágicamente fallecido formaba parte del grupo Amadores de Alcochete, al que también había pertenecido su padre, el conocido forcado Joao Quintela.