Su apellido, como la planta noble que nutre la industria olivícola, se hacía más fácil recordarlo. Carlos Gil Aceituno era apodado Cachorro y fue uno de los jugadores más recordados en la década del 60 y en los dos primeros Nacionales, que jugó Gimnasia a principios de los setenta.

A los 78 años (nació el 26 de octubre de 1942), Aceituno partió jugador del mundo de los vivos y quedarán sus recuerdos como jugador y preparador físico, cargos que llegó a ejercer a la vez.

Su debut fue en noviembre de 1960 por la 26ª y última fecha del torneo de la Liga Mendocina en el triunfo por 4 a 2, de visitante frente a Deportivo Maipú. Y decía en una nota al periodista Félix Suárez “ese día cobré mi primer premio importante en el fútbol: 250 pesos. Cuando le entregué el dinero, mi mamá no salía de su asombro porque esa suma era la que mi papá ganaba mensualmente y como empleado de la Cita (Compañía Internacional de Transporte Automotor), en la antigua estación de colectivos en el centro de la en Primitivo de la Reta, frente a Amigorena.

Aceituno se crió jugando en las canchitas de Dorrego, que abundaban en los años cuarenta y cincuenta, recomendado por el Mona García firmó en el Lobo en donde siempre jugó y se retiró. Alentado por el Profesor Luis Rodríguez estudió para recibirse de profesor de Educación Física.

Fue campeón dos veces con Gimnasia en 1964 y en 1969. Para definir el torneo de 1964 fueron necesarias dos finales frente a Huracán Las Heras en donde Aceituno alcanzó mayor notoriedad en esos partidos jugados en el Independiente Rivadavia. El 11 de octubre fue triunfo del Lobo por 4 a 1, con dos goles de Aceituno, uno de Legrotaglie  y otro en contra (Sance).El 18 de octubre se impuso Gimnasia 2 a 1 y anotaron Montes de Oca y otra vez el Cachorro. Jugaron para el campeón: Ramírez; Silva, Videla, Sosa y Torres; Legrotaglie, Bustos, Ledesma; Piantino, Aceituno y Montes de Oca.

Se había generado un grupo que se mantuvo en casi toda la década del ’60 con el Cachorro Aceituno, el Polaco Alfredo Torres, el Bolita Alfredo Sosa y Víctor Legrotaglie (Los Compadres), el Negro Guayama, luego el Documento Ibáñez, Juan de Dios González…

En 1965 participó de la Copa Confraternidad, una especie de torneo Argentino de clubes, organizado por Boca Juniors. El Lobo fue venciendo a distintos campeones de Ligas hasta llegar a la final para enfrentar a Boca en La Bombonera por la Copa 60 Aniversario. Ganó el equipo Xeneize 3 a 0.

En 1969 Cachorro fue una de las figuras fundamentales en la obtención del torneo anual de la Liga Mendocina de fútbol. En julio de 1970 debió jugar frente a San Martín para definir la clasificación para el Nacional de ese año. El primero fue 0 a 0 y en el segundo encuentro ganó Gimnasia 1 a 0 con tanto conseguido por Aceituno y logró el pasaje para jugar el Nacional.

Ya desempeñaba el cargo de preparador físico y jugaba también en el primer equipo. El Lobo jugó tres campeonatos Nacionales seguidos (1970, 1971 y 1972) aunque Aceituno ya no tenía un puesto de titular indiscutido en la ofensiva. El Lobo trascendió fronteras por su juego de toque y sus hazañas frente a los grandes del fútbol argentino.

Se retiró como futbolista muy joven, en 1972 a los 30 años. Continuó como preparador físico ligado al fútbol.

La calma fue uno de sus atributos de conducta y su figura permaneció intachable y muy abierto a recordar aquellos momentos de gloria de los años sesenta y setenta. Dejó un legado para la historia de Gimnasia y Esgrima y su nombre quedará intacto entre Los Compadres. Seguir juntándose en el cielo con el Bolita, el Polaco, el Negro Guayama, el Documento…