La salud de Alejandra “Locomotora” Oliveras, una de las grandes figuras del boxeo argentino, genera creciente preocupación. La ex púgil, seis veces campeona del mundo, permanece en estado crítico y con pronóstico reservado luego de haber sido sometida a una cirugía de urgencia tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico.
El procedimiento fue realizado en el Hospital José María Cullen, en Santa Fe, y según explicaron los médicos, no estuvo orientado directamente a tratar el ACV, sino a evitar que una complicación agravara el cuadro clínico.
“Ella aparentemente había mejorado y estaba evolucionando bien, pero no quita que la evolución pueda pegar un giro como el que pegó”, señaló el neurocirujano José Carlos del Sastre en diálogo con el portal Aire Digital.
Según detalló, el cuerpo de Oliveras reaccionó a la falta de oxígeno en una zona del cerebro y eso provocó una inflamación severa que comenzó a comprometer otras áreas. “Decidimos intervenir para evitar consecuencias más graves”, indicó.
La cirugía consistió en aliviar la presión intracraneal para permitir que el cerebro tenga el espacio necesario para estabilizarse. “Esta es una cirugía que no tiene que ver, en forma primaria, con su ACV isquémico, sino que es una maniobra de salvataje por la complicación. Son dos cosas distintas”, remarcó Del Sastre.
También aclaró que el procedimiento no implica una recuperación del cuadro original: “Esto no significa que se curó del ACV, sino que es secundario a una mala evolución de su condición”.
Pronóstico reservado y monitoreo constante
Del Sastre explicó que las próximas horas serán decisivas. “Las primeras 72 horas son claves”, subrayó, al tiempo que confirmó que Oliveras permanece sedada, con asistencia respiratoria mecánica y monitoreo neurológico permanente.
“Hay que esperar cómo responde el cerebro al pasar de estar comprimido a descomprimirse. Está bajo control constante”, agregó el médico, quien también explicó que se evalúa la evolución mediante controles pupilares y estudios como el eco Doppler transcraneal, que mide el flujo sanguíneo cerebral.
El seguimiento busca prevenir una nueva inflamación que pueda volver a poner en riesgo zonas sensibles del cerebro. “Su evolución depende mucho de cada paciente. Recién pasadas las 72 horas se podrá tener una idea más clara”, concluyó.
Parte oficial del hospital
El director del Hospital Cullen, Bruno Moroni, también se refirió a la situación: “Se encuentra estable clínicamente, con pronóstico reservado en estado crítico. En estas primeras 24 horas es trascendental la estabilidad clínica, el control y el monitoreo neurológico que se está haciendo permanentemente”.
Sobre la cirugía, Moroni explicó que fue necesaria para prevenir que la hipertensión intracraneal afectara otras zonas del cerebro. “Se tuvo que hacer una práctica quirúrgica que significó un cambio en lo que se venía haciendo. Se la está controlando con todos los recursos disponibles”, afirmó.
