La Municipalidad de Maipú puso en marcha un servicio gratuito destinado a vecinos que elaboran conservas caseras. La iniciativa permite analizar muestras para determinar el nivel de pH, un dato clave para evitar posibles riesgos para la salud.

El programa apunta a fomentar prácticas seguras en la elaboración doméstica de alimentos.

Desde el municipio explicaron que este tipo de controles resulta fundamental para prevenir enfermedades como el botulismo, una afección poco frecuente pero potencialmente grave, asociada a la bacteria Clostridium botulinum. Este microorganismo puede desarrollarse en conservas mal elaboradas sin alterar características visibles como el olor, el sabor o el aspecto del producto.

El servicio funciona de lunes a viernes, de 9 a 12, y quienes deseen acceder pueden acercar sus muestras directamente o coordinar previamente vía correo electrónico con el área de Bromatología bromatologiamaipumunicipio@gmail.com .

Claves para una conserva de tomate segura

Desde Bromatología recuerdan que, en elaboraciones caseras, la acidez es la principal barrera de protección contra el desarrollo de bacterias peligrosas. Por eso, recomiendan seguir una serie de pautas básicas:

  • Utilizar tomates sanos, maduros y bien lavados.
  • Trabajar siempre con utensilios y envases limpios, en buen estado, y usar tapas nuevas.
  • Acidificar correctamente la preparación: por cada 10 kilos de tomate, agregar ácido cítrico o vinagre.
  • Envasar sin llenar completamente el frasco, dejando un pequeño espacio.
  • Realizar un tratamiento térmico adecuado (baño María) durante al menos una hora desde que el agua hierve.
  • Dejar enfriar sin manipular y verificar el correcto sellado.
  • Rotular cada frasco con la fecha de elaboración.

Además, se recomienda no agregar otros ingredientes como ajo, cebolla, albahaca o pimientos, ya que pueden modificar la acidez del producto y comprometer su seguridad.

La acidez es la única barrera que podemos poner en elaboraciones a pequeña escala para evitar el desarrollo de la bacteria llamada Clostridium botulinum.

Recordemos que la presencia de Clostridium botulinum en una conserva pone en riesgo la salud de quienes la consumen. Esta bacteria es de difícil detección; además, no altera el color, sabor, textura ni olor del alimento y, por lo tanto, se percibe como un producto sano y apetecible cuando, en realidad, nos está intoxicando.