Hay muchísimas películas con historias sobre Navidad en Nueva York: Mi Pobre Angelito (en el top del ranking de mis películas preferidas de la infancia), Alfie, Elf y la clásica Milagro en la Calle 34. Pero creo que en lo que la hace a Navidad en Nueva York la realidad supera la ficción. La ciudad esta más linda que cualquier set de película. Árboles y adornos navideños, coros, Papa Noeles, pistas de patinajes, villancicos, a donde sea que vayas, en cualquier esquina, en las impresionantes decoraciones de los todos los locales, y sus vidrieras, se “vive” la Navidad. Nueva York ya es una ciudad increíble y la Navidad la vuelve más mágica que nunca.
Rockefeller Center
El centro navideño por excelencia es el Rockefeller Center. Justo enfrente de la iglesia Saint Patricks y la tienda Sacks Fifth Avenue, por estos días esta parte de la ciudad explota de gente, luces y villancicos. Dicen los neoyorquinos que la Navidad se inaugura cuando se prende el árbol del Rockefeller Center. Este año las 30.000 lucecitas del árbol se prendieron el 28 de noviembre y hubo un show especial, que incluyó a Mariah Carey y Rod Stewart, para celebrar el 80 aniversario de esta tradición.

Me contaron que atrás de cada árbol se esconde una larga historia. Cada año, durante el invierno, el director del Rockefeller Center viaja por distintos lugares de Estados Unidos y Canadá en búsqueda del árbol perfecto. Una vez que lo encuentra, y lo cortan, el árbol viaja escoltado por la policía hasta Manhattan. El de este año es un abeto rojo de 24 metros que viajó desde New Jersey y la estrella que lleva fue diseñada especialmente por Swarovski.

Vale la pena enfrentarse a las multitudes que hay durante todo el día en el Rockefeller (y más aún a la noche) para ver el árbol y la pista de patinaje sobre hielo.

Ferias en las plazas
Una iniciativa que no conocía y me pareció genial fueron las ferias que se arman en distintos parques y plazas de la ciudad para darle espacio y visibilidad a los fabricantes independientes. No solo están decoradas con lucecitas y colores navideños que le dan un toque distinto a la ciudad, sino que son una excelente idea para promocionar los emprendimientos y las marcas autónomas.

Estuve paseando por las dos ferias más grandes, que son la de Columbus Circle (en la 59 y Central Park West) y la de Union Square. ¡Hay de todo! Y, además, se puede picar algo en algunos de los stands de comida, que venden cosas variadas y riquísimas. ¡Qué mejor que un café calentito en mano y un paseo por una feria diferente!

Bryant Park
Bryant Park esta justo atrás de la Public Library y es uno de los parques de Nueva York con más actividad y que más se reinventa a lo largo del año. En verano hay shows, ciclos de cine, y otras mil actividades al aire libre. En invierno se convierte en un lugar único con su pista de patinaje y las luces que lo tiñen todo de azul.

“Citipond”, como llaman a la pista, tiene 5000 metros cuadrados. No hay que pagar entrada para patinar (aunque si se cobra 14 dólares el alquiler de patines), y está abierta hasta tarde. Si son expertos patinadores y quieren demostrar sus habilidades lo mejor es evitar las horas pico y los fines de semana porque la pista se llena. Para después del patinaje o simplemente si quieren ir a disfrutar un rato de Bryant Park, hay un restaurante (que se arma exclusivamente durante el invierno) donde parar a comer algo. Además hay pequeñas tiendas y stands distribuidos por toda la plaza, donde se vende de todo. Vale la pena adentrarse en Bryant Park y ver lo que logran crear año a año en esta plaza.

Desde acá les deseo a todos una Navidad llena de paz y amor.
Por: Sofía Nougués
