Por Emanuel Vergara | Enviado especial de Diario El Sol

Caminar por las calles del centro de Dallas implica toparse, de manera inevitable, con uno de los capítulos más dramáticos del siglo XX. Allí, donde la historia estadounidense y global se fracturó para siempre, se levanta un espacio de memoria y reflexión que rinde homenaje al trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos: John Fitzgerald Kennedy.

Inaugurado en 1970, el Memorial de John F. Kennedy se presenta ante los visitantes como una imponente y masiva estructura de concreto. El diseño arquitectónico está compuesto por 72 columnas que dan forma a una especie de tumba abierta. La disposición de los bloques de cemento busca simbolizar un concepto tan arraigado a la retórica del líder demócrata como lo es la libertad del espíritu, un legado que aún permanece presente en la idiosincrasia de la sociedad norteamericana.

A apenas unos 150 metros de este monumento se encuentra el epicentro exacto del magnicidio perpetrado el 22 de noviembre de 1963. En ese preciso lugar funciona en la actualidad el denominado “Museo de los Seis Pisos“, emplazado en la misma edificación desde donde Lee Harvey Oswald gatilló el arma que terminó con la vida del mandatario.

El espacio une la solemnidad del tributo con la crudeza del escenario original, convirtiéndose en un punto de paso obligado para quienes buscan desentrañar los misterios y el impacto de un hecho que alteró el rumbo de la política internacional.

Dallas es el escenario donde la Argentina jugará frente a Austria por la segunda fecha del grupo J, el lunes a las 14.00 (hora argentina).