Paladar experto: Chef Mauro Menéndez

 Esta semana los invitamos a conocer Khatarina, el restaurante de Entre Cielos, un espacio exclusivo en el corazón de Vistalba que permite al visitante conectar con la naturaleza y el arte, y disfrutar de una cocina de autor en equilibrio con los sabores mendocinos.

Se debe tener en cuenta que hay que ir con tiempo ya que el lugar ofrece una experiencia enriquecedora a los sentidos. Nuestra visita, que consistió sólo en un almuerzo, duró alrededor de 4 horas. Sí, 4 horas que se nos pasaron rapidísimo y que sólo notamos porque nuestros teléfonos comenzaron a demandarnos obligaciones.

La ambientación

Entre Cielos cuenta con un hotel, spá, salón de eventos, viñedos y por supuesto, un restaurante.  Al ingresar, hay que seguir un sendero en el que se destaca el cuidado en el diseño del paisaje. A lo largo del camino encontramos  flora autóctona y diferentes piezas de arte que se fusionan con la naturaleza, entre ellas, las obras en piedra del reconocido artista Tachuela Delia.

Dos estructuras minimalistas continúan con la armonía del paisaje, una destinada al hamam y spá y la otra en donde se ubican el hotel y el restaurante. En el interior de este bloque de hormigón encontramos paredes sin tratamiento y otras donde domina el color.  Se pueden observar cuadros de Martín Villalonga y lámparas colgantes que repiten el diseño futurista.

La mesa

Como el día era cálido decidimos almorzar afuera con vista a la pileta y a los viñedos. Suspendido sobre ellos se encuentra el Vineyard Loft , una habitación elevada y vidriada en pleno contacto con la naturaleza. Simplemente increíble.

Sobre el final del almuerzo tuvimos que ingresar porque el sol estaba muy fuerte y no nos dejaba disfrutar de los platos. La mesa estaba muy bien dispuesta con la cristalería y vajilla impecable.

 

El menú

La carta cuenta con una amplia variedad de platos en el que se complementan productos frescos con una cocina mendocina cuidada y de autor. El chef,  Darío Toledo, nos propuso un menú degustación en pasos para conocer los sabores característicos del restaurante.

 

Aperitivos

Nos recibieron con Kaiken brut método tradicional de fermentación en botella y con panes caseros saborizados con el propósito de degustar el aceite de oliva arauco de elaboración propia, que a nuestro paladar resultó sin presencia e identidad.

Pronto fue olvidado por la llegada del snakc de recepción. Dispuesto en línea, sopa crema tibia de papas presentada dentro de una cáscara de huevo, trufa de chivo con hierbas, cous- cous con salmón ahumado y queso crema de cabra con miel, notas de pomelos y almendra. Simplemente delicioso y con una presentación innovadora.

Entradas

Luego, nos sirvieron un carpaccio de remolacha asada, ligeramente ahumada con huevo poché, láminas de parmesano de cabra y dressing de pistachos. Excelente combinación de sabores, un plato muy fino con recuerdos de la cocina francesa en fusión mediterránea.

Ceviche de salmón y vegetales en infusión de maracuyá y coco, con textura de papa dulce. Una combinación que logra bajar un poco la acidez presente en el clásico ceviche, muy recomendado para quienes valoran la innovación en platos clásicos.

A la impecable calidad de los platos acompañó Cruzat extra brut que estableció un soberbio maridaje con todos ellos.

Como plato caliente, nos sirvieron un raviolón negro de salmón y langostino con crema cítrica de ciboullete. Delicioso.

Principales

Cuando ya estábamos completamente satisfechos, nos sorprendieron con el principal.

Para los amantes de las carnes argentinas, filet mignon de ternera con crema de hongos, canelón de berenjenas, confit de cebollas y papas fondant. Muy tierno, sabroso, bien caliente y en el punto justo solicitado.

Y para los veggie, tricorni rellenos de hongos portobellos y brie con crema de chardonnay y pistachos mendocinos. Una salsa exquisita para acompañar excelente plato.

El maridaje elegido un soberbio Gran Marantal Malbec 2010, un vino elegante pero potente, equilibrado en taninos y notas de fruta madura, con gran presencia en boca y largo final.

Los postres

Convencidos que más no podíamos pedir a esta jornada, nuevamente nos desafiaron al presentarnos dos postres, uno mejor que otro.

Terrina de manzanas en 7 horas de cocción con texturas de pistachos y helado de regaliz.

Habano relleno de crema Baileys, biscuit húmedo y tierra de chocolate

Lo sorprendente

– Una cocina innovadora que combina sabores tradicionales de forma única

– El diseño paisajístico y la importancia que se le da al arte

– El lugar genera una sensación de constante bienestar

Lo que no esperábamos

No logramos encontrar notas agradables en el aceite de oliva

El tiempo de espera entre cada plato, aunque pasaba a segundo plano con el primer bocado y contemplando el paisaje

La visita a Entre Cielos fue una experiencia reconfortante, más que recomendada. Felicitaciones a este equipo de trabajo por su aporte para posicionar a la cocina de Mendoza.