La vitivinicultura transita una situación compleja desde hace años. A la caída generalizada de buena parte de las estadísticas de venta y consumo se le sumó una disputa interna que tiene vinculación con la desregulación que se plantea desde la política.
En este contexto, desde Bodegas de Argentina, la principal cámara de empresarios bodegueros que trabaja en colaboración con el Ejecutivo, lanzaron una serie de ejes de acción para mejorar la competitividad del sector.
Entre los puntos cruciales, hay planteos vinculados con el comercio internacional, el acceso al financiamiento; un relevamiento de los costos, específicamente en materia impositiva y energética; el capital humano y el empleo en el sector; entre otros. Incluye el desarrollo de muchos informes técnicos para trabajar entre las empresas y presentarle a las autoridades.
Un escenario que transita varios meses
El último relevamiento del Semáforo de Economías Regionales elaborado por la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro), correspondiente a junio de 2026, volvió a ubicar al complejo de vino y mosto en “rojo”, una condición que se mantiene desde enero de 2023. Acumula 41 meses consecutivos en este estado y es la economía regional que más tiempo permaneció en ese estado.
Respecto al mercado interno, durante los primeros 7 meses del año los despachos se mantuvieron relativamente estables respecto al año pasado (creció 0,6%), gracias a la recuperación del vino blanco.
Sin embargo, en julio respecto al mismo mes de 2025 hubo una caída de 1,4%. El mercado interno viene retrayéndose, lo que es consecuencia de una caída generalizada en el consumo per cápita.

La buena noticia en medio de la crisis de la industria es el repunte actual de las exportaciones. En el acumulado de los primeros 7 meses hubo un crecimiento de 6,8%, aunque se compara con un 2025 que fue negativo respecto a otros años.
Este dato se explica gracias al fuerte crecimiento de uno de los productos que mejor consolidó su mercado: el vino a granel. Sus exportaciones crecieron un 46% y sigue mejorando los números.
Este año ya comenzó a comercializarse en Europa con reducción arancelaria por el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. El vino fraccionado (en botella u otros formatos) cayó 5,5%.
Sin embargo, los empresarios bodegueros nucleados en Bodegas de Argentina advierten que aún queda mucho trabajo por hacer para mejorar la competitividad y lanzaron un plan de acción.
Los ejes del plan de acción de los bodegueros
El plan de acción de Bodegas de Argentina pretende mejorar la competitividad de la industria vitivinícola y se estructura en cinco ejes que abarcan desde la logística de exportación y el financiamiento sectorial hasta la optimización de los costos tributarios. Asimismo, la hoja de ruta propone modernizar el marco laboral y mejorar la infraestructura turística junto con la conectividad en las regiones productoras.
Cada pilar incluye metas específicas y plazos de ejecución que buscan resolver obstáculos operativos y mejorar el posicionamiento internacional del vino argentino.
Entre las que están vinculadas al comercio internacional, incluyeron la redacción de una propuesta técnica para constituir un puerto seco, un informe que haga un relevamiento de las pérdidas por el cierre del paso, y otro que sirva como propuesta corporativa a la cuestión de los acuerdos comerciales (con propuestas en todo caso) sobre exención impositiva.

Sobre el financiamiento, quieren relevar la demanda que tienen las bodegas actualmente para diseñar una propuesta de líneas de acción. Para capital de trabajo, eficiencia, reconversión y tecnología. Buscan atraer el interés de bancos.
La mayoría de las propuestas se encuentran enmarcadas en el eje sobre costos, aunque sin plantear necesariamente un reclamo puntual al Estado. En primer lugar, empezaron a realizar un estudio comparativo de todas las tasas municipales con la contraprestación por municipio.
Luego, otro sobre los costos energéticos en tarifas, impuestos y cargos municipales vinculada a la calidad de los servicios. Buscan, tras ese relevamiento, hacer una comparación por regiones. Pretenden en este rubro abrir una “negociación” con municipios y gobiernos provinciales.
También quieren hacer un relevamiento de la “disponibilidad y costos” del agua en todas las regiones y fomentar las inversiones en eficiencia.
Respecto al recurso humano en las empresas bodegueras, el organismo pretende “analizar la adecuación del convenio laboral” y “construir una posición sectorial“. Pretenden relevar cuáles son los perfiles críticos y lanzar una oferta formativa propia o con acuerdos con otras instituciones.
Finalmente, incluyen otro eje vinculado a la gestión del territorio, la conectividad y el enoturismo. Quieren identificar cuáles son las zonas críticas y establecer acuerdos para mejorar su conectividad rural (plantean mejoras a los caminos) y enoturística. También quieren fortalecer la legislación para la protección territorial y las regulaciones vinculadas con las Indicaciones Geográficas y DOC.
Se plantean resultados que en algunos casos (los informes técnicos) están definidos para los próximos tres meses. Otras gestiones están planteadas de aquí a seis meses o un año.
