Mendoza cada vez ofrece más posibilidades para viajar sin moverse. Porque convengamos que no hace falta subirse a un avión para volar. Muchas veces esa experiencia la tenemos con un vino, una charla o un plato de comida. Hay lugares que nos llevan a otros sitios. Nos atrapan y nos invitan a iniciar un recorrido. Y lo que pasa muchas veces es que el recorrido es tan bueno y delicioso, que no tenemos muchas ganas de volver a casa.
El lugar que les traigo hoy no es un avión, es un tren, es un viaje, una máquina del tiempo llena de sabores. Y qué maravilla que existan este tipo de emprendimientos, con tanta personalidad y detalles.
He ido muchas veces y siempre me resulta un lugar único, distinto, que como dije anteriormente, transporta. Para mí, pensar en “La” Prímula es pensar en amigos, en charlas interminables, en risas, en sobremesas, en estar de relax absoluto. Eso tiene este pequeño lugar escondido en la mitad de la nada: vida, alegría y chispa.
Siempre que fuí a comer la noté a ella, con tanto espíritu y personalidad que intuí que había mucho de esa mujer en este lugar. Y así fue. Sandra Mennella es el alma mater de todo este proyecto, un poco loco, un poco genial y lleno de guiños.
Ella fue quien puso su espíritu, soñó y ejecutó este lugar nacido a la vera del ferrocarril y acunado por viñedos.
Cuando le pregunté por qué nació este restaurante ella me contó que casi fue por necesidad, porque las cocinas de la zona son pocas y cierran temprano, o son muy exclusivas y refinadas, y a veces las necesidades son otras, de comida, de precio y de horarios. Y así se inició este lugar precioso y acogedor, con precios sensatos, con una cocina que funciona hasta las 16 hs, y abierto a todos.
Coherente, cool y con sabores caseros. Uno puede ir mil veces porque la carta se renueva constantemente. Los platos son abudantes, las recetas, de toda la vida pero bien ejecutadas y si algo se respira ahí, además de aire puro, es calidez.
La compleja calidez de una mezcla entre Palermo Hollywood y Perdriel. Y por si esa mezcla fuese poco, además es el restaurante de la bodega Estrella de los Andes. Curiosa simbiosis, sobre todo en Mendoza, donde los reductos gastronómicos del vino tienen sobriedad, elegancia y precios subidos de tono. Bueno acá nada de eso: decoración ecléctica, ambiente relajado, risas por doquier y la cuenta es accesible a la mayoría de los bolsillos.
Con toda esta info no queda mucho más que decir. Así que decidí entrevistar a Emiliano Schenone, su chef, quien lleva adelante la cocina de esta cantina canchera con gran propuesta gastronómica. Estas fueron sus respuestas:
La mejor rotisería de Mendoza es: La Campana y la heladera de mi vieja.
Un vino para sodear en ojotas en verano: La Íride Malbec Roble con soda La Alianza temperatura heladera y en partes iguales por favor….
Un vino para enamorar sería: Estrella Negra, Estrella de Los Andes.
El mejor delivery de Mendoza: Yo mismo.
El mejor lugar para tomarse un café: La peatonal cualquier café estaría bien.
Momento de gula rima con: Las masitas de la 9 de Julio, cuando eran…
Lo mejor que comí en mi vida: Merluza a la manteca en el sur de Chile.
Lo peor: Vengo zafando.
Los lomos son de Barloa o como le dice mi viejo, el Mil Moscas…y no se hable más.
¿Qué vino pido en un bar/ restaurante si tengo $100/$150? Cualquier Malbec Roble, en ese rango precio son todos iguales.
Lo que mejor cocino es: No se, le pongo onda a todo, que lo diga la gente.
Te quito el saludo si le ponés a la comida cualquier cosa salida de una lata.
Lo mejor que uno puede hacer con un vino malo es un manso vinagre.
El mejor personaje con el que compartí un vino: Mi viejo.
Soy capaz de hacer 450 km para comer…empanadas de camarones y queso de la Perla Del Pacifico Con Con Chile.
El producto mendocino por excelencia es: El Malbec.
Datos de interés:
Prímula Cantina Ferroviaria queda en Olavarría 255, Luján de Cuyo. Reservas: 261 152213899
Les he escrito por Facebook varias veces y responden rápido.
