Cuando tenía 10 años, una niña relató ante la Justicia los abusos sexuales que, según su denuncia, sufría cada vez que iba a la casa de un hombre de su entorno. Ese testimonio quedó incorporado al expediente y actualmente, a los 22 años, la joven lleva más de una década esperando que el proceso judicial iniciado por aquellos hechos llegue definitivamente a su final.
El hombre condenado por esos hechos es Carlos Alberto De Las Heras Urzi, un penitenciario que recién quedó detenido a fines de agosto de este año y está alojado en la celda 11 del pabellón destinado a exfuncionarios de la cárcel de San Felipe. Todavía pertenece al Servicio Penitenciario, ya que no ha sido exonerado.
El próximo 9 de este mes volverá a sentarse frente a un tribunal. No será un tercer juicio sobre lo ocurrido. Será una audiencia de cesura en la que un Tribunal Penal Colegiado deberá determinar una nueva pena en su contra, después de que la Suprema Corte de Justicia resolviera que una parte de los delitos por los que había sido condenado quedó alcanzada por la prescripción.
Pero detrás de esa discusión jurídica hay una historia que comenzó en el 2015, cuando una niña decidió hablar de lo que estaba padeciendo con sus amigas y docentes luego de una clase de educación sexual en la escuela; de allí la importancia del enfoque pedagógico en las instituciones y a corta edad.
Los abusos y el primer juicio
Los hechos que llegaron a juicio ocurrieron entre marzo y noviembre del 2015, cuando la víctima era una niña. De acuerdo con lo que quedó acreditado en la causa, De Las Heras Urzi, su tío político, la sometió a distintos episodios de índole sexual en su casa del barrio Alto Mendoza, en Ciudad. Los tocamientos se produjeron en distintas partes del domicilio y, tal como describió la niña, eran frecuentes. Se comprobó que la pequeña no fabulaba.
En uno de los episodios, ocurrido en un baño, el hombre realizó un acto de carácter sexual por debajo de su ropa interior. También se acreditó otro hecho ocurrido dentro de un auto, cuando regresaban desde el departamento de San Martín hacia Mendoza después del cumpleaños guardiacárcel. Allí, según la información del caso a la que accedió El Sol, le pidió a la niña que sacara una de sus piernas del pantalón, la subió sobre él y realizó diversos actos.
La causa llegó por primera vez a juicio en el 2018. El 6 de julio de ese año, De Las Heras Urzi fue condenado a tres años de prisión por abuso sexual simple en la modalidad de delito continuado. Pero aquella sentencia no quedó firme. En noviembre del 2019, el máximo tribunal local anuló ese fallo y el expediente debió volver a recorrer un extenso camino judicial. La historia en los Tribunales todavía estaba lejos de terminar.
El segundo debate y una nueva condena
Después de la anulación llegó el segundo debate de instancia privada, siempre con la fiscal Laura Rousselle. El 11 de marzo del 2022, el Tribunal Penal Colegiado N° 1 volvió a analizar los hechos y dictó una nueva condena tras hallarlo nuevamente culpable al penitenciario. Esta vez, De Las Heras Urzi recibió cuatro años y seis meses de prisión.
La sentencia contempló tres situaciones diferentes: un abuso sexual gravemente ultrajante, un abuso sexual simple agravado por la calidad de guarda y una cantidad indeterminada de episodios de abuso sexual simple. La defensa volvió a recurrir.
El expediente continuó avanzando por las distintas instancias hasta llegar a la Corte nacional. El 23 de diciembre del año pasado, el máximo tribunal del país hizo lugar parcialmente al planteo defensivo.
La discusión no estuvo centrada en si todos los hechos habían ocurrido, sino en una cuestión puntual: si la persecución penal por los episodios considerados abuso sexual simple todavía podía continuar después del paso del tiempo. La Corte Nacional ordenó que la Justicia mendocina revisara específicamente ese aspecto, por lo que se volvió a analizar el expediente.
El paso del tiempo y la prescripción
Hace menos de un mes, el 5 de agosto, la Suprema Corte, con los ministros Dalmiro Garay y Norma Llatser, más la jueza de Cámara Alejandra Orbelli, resolvió que la acción penal por los hechos de abuso sexual simple, considerados en número indeterminado, había prescrito. La explicación está vinculada al paso del tiempo y a las reglas que determinan cuándo un proceso penal deja de poder avanzar por un determinado delito.
Para esos hechos, los jueces tomaron como último acto interruptivo válido la citación a juicio del 6 de junio del 2017.
La primera condena, dictada en el 2018, había sido anulada posteriormente y por eso no podía ser considerada para interrumpir nuevamente ese plazo. Así, según el cálculo realizado por la Corte, la prescripción se produjo el 6 de junio del 2021. La segunda condena llegó en marzo del 2022, cuando ese plazo ya había transcurrido.
Por eso, ordenó que se dicte el sobreseimiento definitivo respecto de esos hechos y que se adecue la pena que todavía debe cumplir De Las Heras Urzi por los delitos que permanecieron firmes.
Es decir, una parte de la acusación quedó fuera de la condena por el paso del tiempo, pero eso no significa que el penitenciario haya quedado absuelto de todo lo demás. Debe ser condenado por abuso sexual gravemente ultrajante.
El reclamo de la joven víctima
Mientras el caso “seguía en el aire”, la joven decidió volver a hablarle directamente a la Justicia. Con el patrocinio del abogado Juan Pablo Chales, presentó un escrito ante la Corte local para reclamar que el expediente tuviera una resolución.
Habían pasado 11 años desde el inicio de la investigación, cuando el por entonces fiscal de Capital Carlos Torres (actualmente juez), comenzó con las primeras testimoniales y pedidos de informes.
En su presentación sostuvo que la demora le provocaba un perjuicio irreparable y que el tiempo transcurrido había significado una nueva forma de padecimiento.
“La dilación que ha tenido este proceso implica una revictimización y una vulneración de mi derecho a la Justicia”, escribió.
Pidió que se dictara una resolución y que se adoptaran las medidas necesarias para ejecutar la condena. El reclamo llegó después de años de espera, dos juicios y múltiples recursos. Y luego de esa presentación llegó la resolución de la Corte. La causa avanzó entonces hacia su próxima instancia.
Desde fines de agosto, De Las Heras Urzi está detenido en San Felipe.
El próximo 9, el Tribunal Penal Colegiado N° 1 deberá dictar esa nueva pena. La defensa podría pedir algún mecanismo de morigeración, como una prisión domiciliaria. De todas formas, se espera que nuevamente vuelvan a encontrarse las partes y se profundice el debate.
