El paso del  3I/ATLAS por el sistema solar desató desde ese momento un enorme entusiasmo y debate entre científicos, tanto por sus características físicas como por teorías que sugieren un posible origen extraterrestre.

Desde su descubrimiento, 3I/ATLAS mostró comportamientos que se alejan del patrón de los cometas conocidos. Inicialmente, presentó una inusual “anti-cola”, un chorro de material dirigido hacia el Sol, contrario a la orientación típica de las colas cometarias.

Esta anomalía sorprendió a los astrónomos y llevó al astrofísico de Harvard, Avi Loeb, a plantear hipótesis extraordinarias.

El objeto es una nave espacial alienígena que está desacelerando”, escribió Loeb, al sugerir que la anti-cola sería un mecanismo de “empuje de frenado” que, una vez completado, daría lugar a una cola convencional. Según Loeb, esta transición constituye un evento tipo “cisne negro”, inesperado y de alto impacto para la astronomía.

El astrofísico Avi Loeb (EFE)

El científico israelí-estadounidense, conocido por su trabajo en el proyecto Galileo y la Iniciativa Black Hole de la Universidad de Harvard, ya había generado polémica en 2019 al proponer que Oumuamua, el primer objeto interestelar detectado, podría tratarse de una sonda enviada por otra civilización.

Qué lo hace diferente

El cometa 3I/ATLAS destaca por su composición química inusual y su comportamiento atípico frente al Sol. Su anti-cola estaba formada principalmente por dióxido de carbono y agua, con trazas de cianuro y una aleación de níquel nunca vista en la naturaleza, sino utilizada en procesos de fabricación humana. Esta combinación de elementos no solo genera debates sobre su origen, sino que lo convierte en un objeto excepcional dentro del grupo de cometas interestelares.

Otro rasgo sorprendente es la actividad del cometa a grandes distancias del Sol. Mientras otros cometas permanecen inactivos lejos de la estrella, 3I/ATLAS ya liberaba gases y partículas, lo que sugiere que su superficie tiene zonas activas extensas o materiales volátiles distintos a los esperados.

La polarización de la luz que refleja es también extrema: estudios recientes muestran una rama negativa profunda, algo nunca observado en otros cometas con esta combinación de ángulo de fase. Loeb señaló que “esta anomalía de polarización pone de relieve que 3I/ATLAS es diferente de los objetos interestelares previos”.

El brillo y la variación de color del cometa también llaman la atención. Su tonalidad cambia conforme se aproxima al Sol, evidenciando variaciones en los gases que emite, vinculadas a compuestos como cianuro y níquel. Este comportamiento sugiere una estructura química y física distinta a la de los cometas que habitualmente atraviesan el Sistema Solar.

En cuanto a su trayectoria, 3I/ATLAS sigue una órbita hiperbólica, confirmando su origen interestelar. Sin embargo, su alineación casi perfecta con el plano de la eclíptica y ciertos acercamientos calculados a Venus, Marte y Júpiter llevaron a Loeb a plantear que esta disposición orbital podría facilitar la llegada de una nave extraterrestre a la Tierra, en concordancia con su concepto de “modestia cósmica”, que critica la idea de que los humanos estén solos en el universo.

“La baja inclinación retrógrada ofrece diversas ventajas a una Inteligencia Extraterrestre (IET), ya que le permite acceder a nuestro planeta con relativa impunidad”, destacó el astrofísico.