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Al experimentar una situación que la persona percibe como amenazante, el cuerpo responde para protegerse; tiritar es una de ellas.

Aunque comúnmente el tiritar está asociado al frío, la ciencia también lo relaciona a una reacción frente a un hecho que genera temor. De esta manera, este fenómeno tiene sus raíces en los mecanismos de defensa del cuerpo, en el que el sistema nervioso juega un papel crucial.

El concepto del “fight or flight” (lucha o huida), que fue acuñado en 1915 por el fisiólogo Walter Bradford Cannon, explica las dos respuestas más conocidas ante el miedo: enfrentarse a la amenaza o escapar.

Sin embargo, hay una tercera respuesta; el “freezing”, es decir, congelarse. Esta reacción involucra una parálisis temporal que impide reaccionar físicamente de inmediato.

Así, cuando el cuerpo entra en un estado de “congelación”, la frecuencia cardíaca disminuye, la respiración se hace más lenta y la percepción del dolor se atenúa, como lo explica un reciente artículo de Mental Floss.

En tanto, un estudio realizado en 2024 por la Universidad de Tulane, descubrió una nueva vía química en el cerebro de los ratones que podría regular el cambio y pasar de la respuesta de “congelación” a la de “huida”. Este hallazgo promete abrir nuevas puertas en el estudio de las respuestas al miedo y el tratamiento de trastornos inducidos por trauma.