Si somos soberanos cómo podemos poner en manos extranjeras la explotación de nuestras riquezas naturales. Hoy, el tren de la historia nos conduce indefectiblemente a ver nuestra realidad. Y al ver ese realismo debemos tomar conciencia de lo que nos pasó, de lo que nos rodea y de los caminos que debemos tomar para conducir el país a ser una Nación desarrollada y floreciente. Tenemos que comprender también que no es tarde para esa tarea. Es decir, que en el avance del tren de la historia es preciso que nos despertemos ante nuestras realidades para no seguir perdiéndolo, siendo nuestro máximo desafío crear un modelo de desarrollo conforme a lo que hemos sido, con lo que somos y con lo que queremos ser. Ese es nuestro desafío, teniendo presente que ni el liberalismo ni el socialismo real resolvieron los grandes problemas sociales y económicos del mundo.

     El modelo de desarrollo que buscamos debe salir de nosotros, teniendo en cuenta nuestro pasado, ya que en el futuro sólo podremos ser todo lo que hemos sido pero corrigiendo nuestros errores y en el mundo de hoy, que es muy distinto al del pasado. Hay que tener en cuenta que si hemos sido gobernados por la teoría librecambista, por el modelo agropecuario exportador y seguimos siendo semicolonia, no es posible creer que con ese mismo modelo nos salvaremos. Ya tuvo su oportunidad. Hoy se necesita un agro enlazado con la industrialización de base. Pero, curiosamente, podremos hacer eso si comprendemos lo que nos sucedió en el pasado para no repetir los errores.