Dicen que la realidad supera a la ficción. Y la verdad es que cuesta creer que la noticia en cuestión haya sucedido en realidad y no sea fruto de la mente de un malvado guionista de humor.

Todo iba como de costumbre. Era solo una resonancia más. La última del día. “Métase dentro y cuente hasta cien”, le dijeron antes de entrar en la máquina. Y así hizo. Pero nadie acudió a por él. Ni siquiera cuando la cuenta alcanzó varias veces la centena convenida.

Asustado, el paciente salió de la máquina y, para su sopresa, no solo le habían olvidado dentro de la máquina sino que el centro había cerrado sus puertas. Tuvo que llamar a los bomberos y la policía para que le sacasen del centro médico.