Después de 25 años de no visitar la capital inglesa me encontré con una ciudad nueva, fresca, rebosante de alegría, llena de turistas y de ingleses dispuestos a complacerlos, respondiendo a sus preguntas, consultas y dándoles, además, algunas recomendaciones.

Con respecto a la gastronomía, los foodies están a la orden del día y la importancia de la comida se vive en cada esquina de Londres. Nuevos bares, restaurantes, take aways, mercados, librerías, Me sorprendió, me maravilló y me alegró ver la diversidad y un cambio positivo en esta maravillosa ciudad.

El sol brilló durante los 12 días que estuve por Londres y sus alrededores, y eso me permitió recorrer sin parar y perderme por sus infinitos barrios. Mis preferidos: Nottinghill y Shoredich (el más trendy de todos y al cual volvería una y otra vez para seguir descubriendo nuevos diseñadores y cocineros).

El incansable Jamie Oliver sigue abriendo tiendas, restaurantes, bares y cafés. En Nottinghill abrió un local con espacio para dar clases de cocina, mercado con productos frescos, comida elaborada para llevar, línea de vajilla y demostraciones en vivo. ¡Digno de visitar!

También estuve disfrutando de la comida de Ottolenghi y su particular cocina especiada, muy vegetariana, con una impronta siempre personal. Como había probado casi todo, decidí llevarme una cheesecake de chocolate blanco con frutos rojos para disfrutar más tarde en Hyde Park… ¡¡¡y resultó ser una de las mejores que comí en mi vida!!!

Luego fui al restaurante Maze de Gordon Ramsay, un lujo total, la atención fue sublime. La comida me sorprendió por las técnicas de cocción y la nobleza de los ingredientes; no tanto por los sabores, pero ir a un restaurantes de esas características, vale la pena aunque solo sea para disfrutar de la experiencia.

Una noche, cerca del hotel donde estaba parando, en Mayfair, descubrí un restaurante chiquito, francés, donde comí el mejor risotto de espárragos y vieras que haya probado alguna vez. Me quedé con ganas de ir otra vez y probar algún otro manjar. Pero dicen que siempre hay que dejar algo para la próxima visita… Solo espero que no pasen otros 25 años.

Otra de las cosas que me impactaron fueron los quesos, cremosos, intensos; sabores bien diferentes, picantes, imposible probarlos todos. En el mercado de Borough hay una muy buena variedad y a muy buenos precios, no dejes de ir. Ahí también comí una excelente hamburguesa de venado (¡sí. de vendado!), muy pero muy buena. Si te querés sentir como una reina, pasá por Fortnum & Mason. Te querés llevar todo, pero es solo para mirar: los precios resultan exhorbitantes (más aun al cambio argentino), pero como parece una joyería de comida, vale la pena darse una vuelta para ver de qué se trata.

Si estás apurada y querés comer algo rico al paso o llevarlo a la plaza, pasá por Pret a Manger, una cadena que tiene más de 200 sucursales solo en Londres. Mis preferidos fueron el smoothie de mango, la pecan pie y el sandwich de salmón. Las cookies las venden calentitas, hay unas de chips de chocolate blanco y cranberries que son un manjar. ¡Cuando vayas armá tu lista de elegidos y después me contás!

Como podrás imaginar, vuelvo con un par de kilos de más, pero ¿quién me quita lo bailado, o más bien comido? ¡Porque te aseguro que cada bocado valió la pena!! Hasta la próxima.

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