En ocasiones, los invitados a un evento reciben una invitación en la que se especifica que deben seguir las normas que dicta el black tie. A saber: esmoquin para ellos y vestido largo, con todas las posibilidades que esto entraña. Ahora ellas también llevan esmoquin, que además se reinventa en todo su esplendor esta temporada, pero ésa es otra historia.

En otras ocasiones, los invitados a una gala de alfombra roja reciben una misiva en la que se les conmina a no enseñar “a cubrir adecuadamente pechos y posaderas”. También se les recomienda muy educada pero contundemente a evitar diseños con transparencias y veladuras de mayor o menor intensidad –y eso que es una de las grandes tendencias, como recoge nuestro abecedario de moda–, y se les recuerda hasta dónde debe llegar –dejemos lo de insinuar– un escote.

¿Y en qué evento se siguen reglas tan… carnales? En los Grammy, por supuesto. ¿Quién no se acuerda de aquel Versace de Jennifer Lopez? ¿Y de Lady Gaga llegando en un huevo transportado por paladines semidesnudos? ¿Y del Armani blanco y transparente de Rihanna? Por estos grandes momentos de audacia estilística y por otros tantos más, este año se han reformulado las leyes del dress code para la 55 edición de los premios Grammy.

Así que, aunque esta alfombra roja admite más tatuajes –ahí está Kat Von D– y más voluptuosidad por centímetro cuadrado, las cosas se mantuvieron –más o menos– dentro de los cánones marcados. Rihanna eligió un Azzedine Alaïa; Adele, un diseño de Valentino Alta Costura, Jennifer Lopez, un Anthony Vaccarello… Florence Welch subió los niveles lisérgicos de un Givenchy Alta Costura y Alexa Chung hizo vibrar un vestido de RED Valentino. Pero lo de Florence y lo de Alexa, como lo del esmoquin, siempre es otra historia. 

Rihanna atrajo todas las miradas con un vaporoso vestido rojo con escote transparente de Azzedine Alaïa que completó con rouge de labios. La cantante de Barbados se llevó el premios al Mejor Videoclip Corto por We found love. 

Taylor Swift acudió con un escotado vestido blanco con apliques metalizados en el escote y un recogido trenzado cual diosa griega . 

Jennifer Lopez posó en el photocall con una túnica negra con escote asimétrico y una amplia abertura hasta la cadera de Anthony Vaccarello. 

Katy Perry apostó por el verde manzana con un total look de Gucci con aplicaciones de pedrería que enmarcaban un amplio escote. 

Janelle Monáe con su ya conocido look andrógino con una chaqueta de Moschino, sombrero Ralph Lauren y un clutch de Jimmy Choo. 

Allison Williams, una de las protagonistas de la serie de televisión Girls, se mantuvo fiel a la silueta tipo columna con un vestido de palabra de honor de Kaufmanfranco con diamantes negros incrustados dibujando un efecto broderie. La actriz optó por llevar el pelo suelto con un maquillaje nude, y joyas discretas como el anillo de Stephen Webster. 

La cantante country  Carrie Underwood lució un vestido gris que se convirtió en un espectáculo de luz animada durante su actuación de “Two Black Cadillacs”. 

Se proyectaron sobre su vestido dibujos como la caída de pétalos de rosa, mariposas y estrellas, a veces coincidentes con las animaciones en las pantallas digitales detrás de ella. 

Fuente: Vogue