¿Quién no ha sentido un malestar estomacal en un lugar público? Entonces, qué mejor que ocultarse en la multitud para disimular una flatulencia.

El problema surge cuando en ese lugar hay una cámara térmica. Como se sabe, los flatos o pedos no son otra cosa que aire en el intestino que sale a través del recto.

Esa mezcla de gases se forma normalmente a medida que el cuerpo digiere los alimentos. Cuando sale expulsado, ese gas tiene temperatura suficiente para ser captado. Y ahí sí que no hay manera de hacerse el distraído; especialmente, en los aeropuertos.