Con el frío a muchas personas cada vez le cuesta más salir de la cama y comenzar la jornada. Aunque, a decir verdad, esto no le pasa exactamente a todas; también están las que sienten que el frío les pone las energías y aman el invierno.

Sin embargo la mayoría, frente a las bajas temperaturas, le surge una duda: cada mañana o cada noche cuando se realiza el habitual baño está  la pregunta: ¿ducha fría o caliente?

El agua puede relajar y aliviar las tensiones o bien revitalizar el organismo. Una de las mejores maneras de relajarse o despejarse, es tomando una buena ducha. La placentera sensación del agua recorriendo el cuerpo logra llevarse consigo las tensiones cotidianas o bien, lo recarga de energía.

Respuestas hay muchísimas, bandos que abogan por la ducha tonificante helada y otros que no entran al cuarto de baño si antes no se formó una suculenta nube de vapor.

¿Quién tiene la verdad? Antes de eso, es importante conocer algunas costumbres.

Costumbre Nórdica: ¡un chapuzón buen helado!

En los países nórdicos, que ya tienen el frío incorporado a su cultura, consideran que la nieve y el agua fría ofrecen una oportunidad para fortalecer el cuerpo y el espíritu y muchos tienen la costumbre de tomar baños helados a la intemperie. En Mendoza, ¡se podría pensar que una mujer saliera en bikini una de estas mañanas de invierno al balcón y que se irara sobre ella un balde de agua fría en la cabeza? ¡Cómo será entonces imaginar lo que sería hacerlo en un lugar con nieve, a quince grados bajo cero!

En este video, unos niños de una escuela en Siberia, a las 7 de la mañana salen al recreo a jugar -como tal vez como se hacía en verano en nuestra provincia en el jardín pero con la querida manguera, y con 30 grados de calor-, porque en la escuela sostienen que así los chicos tendrán más hambre durante el desayuno y comenzarán la jornada más atentos, además de fortalecer sus sistema inmunitario.

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En Escandinavia, existe la costumbre de dejar a los bebés dormir sus siestas en sus cochecitos a la intemperie, porque se sostiene que cuanto más temprano se empiece a acostumbrar al organismo a las bajas temperaturas, es mejor para que crezcan más sanos.

Sin exagerar hasta ese punto, lo cierto es que una ducha helada o sumergirse en agua fría, en determinadas circunstancias y siempre que no existan contraindicaciones médicas, puede aportar varios beneficios, desde mejorar la circulación de la sangre a fortalecer el sistema inmunológico y, el más conocido, a eliminar los restos de cansancio después de una noche agitada.

Costumbre Oriental: el baño  

Según los turcos y las culturas del Medio Oriente el agua caliente es una fuente invalorable de salud física y mental, por lo que consideran que el baño en los tradicionales hamman, llenos de vapor son los más adecuados para combatir el frío invierno.

El agua posee infinidad de propiedades curativas y se asocia a la purificación y a la sensación de bienestar. En todas las culturas, y especialmente en la andalusí, se ha usado el baño como medida terapéutica. Darse un baño caliente -mucho mejor si es en aguas termales llenas de minerales y oligoelementos con distintas funciones terapéuticas-, hace que la temperatura del cuerpo aumente, y esto permite eliminar gérmenes y virus.

Pero no sólo esto, las ventajas y beneficios de un baño caliente preparado como un ritual son conocidas tanto para el cuerpo como para la mente.

En esta época de resfríos y gripes, el vapor de agua actúa como descongestionante natural, lo que alivia molestias en la nariz y ayuda a limpiar las mucosas. Incluso cuando aparecen los primeros síntomas de fiebre, una ducha de agua caliente se recomienda para prevenir un posible estado gripal.

El agua caliente provoca que se dilaten los capilares sanguíneos y así se estimule el intercambio entre la sangre y las células. Cuando la sangre fluye los poros se dilatan, de esta forma las glándulas sudoríparas se estimulan y así el mayor sudor favorece el arrastre de toxinas. De esta manera aumenta el riego sanguíneo, acelera la limpieza y drenaje de la piel, purificando los tejidos.

Con este mismo mecanismo ayuda a combatir la celulitis, ya que ésta es el resultado de la acumulación de toxinas, así que si se masajea con una esponja o un guante de crin, se puede aumentar la circulación sanguínea y activar el sistema linfático.

Una buena idea: ¡combinar ambas costumbres!

Ya lo decía el médico griego Galeno que lo más recomendable para mantener la salud física y mental era seguir el siguiente esquema: “Un inicial baño en seco, de vapor, tendrá como misión calentar y fundir las materias nocivas del cuerpo y limpiar la piel de impurezas y desigualdades que serán expulsadas con el fuerte sudor provocado”. Por sus palabras, se entiende que ya era conocida la propiedad que tenía la sudoración de eliminar las toxinas del cuerpo. Asimismo explicaba que: “El baño de agua muy caliente limpiará los rincones de la epidermis, al penetrar en los poros limpios y retornan la humedad pura a las partes sólidas del cuerpo (carne y huesos) en reemplazo de lo transpirado”.

Finalmente prescribe que un baño posterior con agua fría, refrescará el cuerpo contrayendo la piel y cerrando los poros ya limpios. Actualmente se sabe que este baño frío provoca una vasoconstricción compensatoria de la vasodilatación de las fases cálidas del baño. Estos principios son los que se aplican en los circuitos hídricos que se hacen en los spas.

En conclusión, no es que se deba optar por una u otra costumbre, sino usar los beneficios de cada una para lograr el efecto que la persona más necesite, siempre con la precaución de consultar antes a un profesional de la salud para saber si existe alguna contraindicación.

Una guía rápida para decidir

Cuándo ducharse con agua fría:

-Cuando se necesita despavialrse. El shock frío estimula el estado de alerta y te ayuda a despertarte.

-Salir a la calle en un día muy frío. Las defensas para prevenir gripes y resfríos aumentan.

-La persona está preocupada o bajoneada. El agua fresca despeja la mente y alienta la producción de hormonas que evitan la depresión.

-Se tienen ojeras y se está hinchada. El frío contrae los vasos sanguíneos y tensa la piel.

Cuándo ducharse con agua caliente:

La persona está tensa o muy cansada. El calor relaja los músculos y disminuye la tensión. Un baño de inmersión genera sensación de bienestar y, si se le agrega unas gotas de lavanda, aayuda a inducir el sueño.

-Tratar la celulitis: la celulitis es acumulación de toxinas y el agua caliente las arrastra.

-Se está contracturado: los músculos se distienden con el calor y así alivian los dolores leves causados por el ejercicio o malos movimientos.

-La persona tiene la nariz tapada: con menta y eucalipto, el vapor del agua caliente ayuda a descongestionar los senos nasales.