Animamos a todos aquellos que no pueden salir a la montaña, para que piensen que una sesión de rodillos es un excelente entrenamiento.
Una manera muy clara de ver la diferencia sería hacer la prueba con un medidor de potencia, en el que tendríamos una comparativa de trabajo realizado en las dos situaciones diferentes.
Ambiente ideal para una sesión de rodillo.

Una habitación apropiada: un espacio donde corra el aire, lo más cerca de una ventana, para que puedas abrirla. Colocá un ventilador de tal forma que te dé el aire, ni muy cerca ni muy lejos.
Vestimenta apropiada: la ropa tiene que ir en consonancia. Utilizá una camiseta que sea transpirable, porque vas a sudar de lo lindo, la calza y guantes cortos
Hidratacion: debés tener en cuenta que bajo techo el organismo genera más calor de lo habitual, al no recibir una ventilación como la que tenés al aire libre y con el propio aire que vas generando al ir en movimiento. La pérdida de líquido se multiplica, y esto lleva a una pérdida extra de sales minerales. Es imprescindible un bidón con agua y si sudas mucho, con sales minerales.
Sales caseras: un bidón de agua preparado con 1 gramo aproximadamente de sal, otro de bicarbonato, 25 gramos de azúcar y medio limón exprimido.
Vencé el aburrimiento: música, películas, televisión o radio. Cualquier cosa que te haga llevadero un tiempo, que para algunos parece un mundo. La cuestión es motivarse.
Rodillo adecuado: el mercado tiene una gran variedad de rodillos, ólicos, magnéticos, hidráulicos y eléctricos. Lo que debes buscar es aquel que sea lo más silencioso. Un truco para que no suene tanto, es ponerlo encima de una manta.
Sería muy interesante que dispusiese de regulador de resistencia para poder entrenar series de fuerza, por ejemplo.
Si tienes dificultad para alcanzar un determinado ritmo cardiaco, probá desinflando la rueda de apoyo sobre el rodillo. Conseguirás un mayor rozamiento que facilitará que suban algo más las pulsaciones.
