Cada persona viene a esta Tierra con un programa de vida. Cuando este programa ha finalizado puede ser que la muerte se presente, lo que indica que es posible que el karma (culpa del alma) haya sido eliminado. Por eso cuanto más se libere el alma de las cargas que la persona ha causado con su forma negativa de pensar y vivir, más intensamente pueden las fuerzas del espíritu alimentar al cuerpo y así poder sanar poco a poco, ya que las células y los órganos son vivificados con la fuerza espiritual de Dios.

    Cada enfermedad y cada malestar nos quiere decir algo. Las molestias y los síntomas son indicaciones para encontrar la raíz que impide que fluyan las fuerzas espirituales en el organismo. Por eso, una enfermedad puede ser una ayuda valiosa para encontrar el origen de la debilidad del cuerpo. El autorreconocimiento es el primer paso para la mejoría: reconocer cómo he hablado, pensado o me he comportado con respecto al prójimo, luego pedir perdón y orientarse al médico y sanador interno, Cristo en nosotros.