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Los scones son una preparación tradicional de la repostería británica que conquistó las mesas de todo el mundo por su textura suave y su sencilla elaboración. Gracias a su sabor neutro, pueden combinarse con ingredientes dulces o salados, convirtiéndose en una excelente opción para un desayuno tranquilo o una merienda en familia.

Ingredientes

  • 300 g de harina 0000
  • 2 cucharaditas de polvo para hornear
  • 80 g de manteca fría
  • 50 g de azúcar
  • 1 huevo
  • 120 ml de leche
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal

Para pincelar

  • 1 huevo batido o un poco de leche

Paso a paso

  1. Precalentar el horno a 200 °C.
  2. Mezclar la harina, el polvo para hornear, el azúcar y la sal.
  3. Incorporar la manteca fría en cubos y desmenuzarla con las manos hasta obtener una textura similar a la arena.
  4. Agregar el huevo, la leche y la esencia de vainilla.
  5. Integrar sin amasar en exceso hasta formar una masa homogénea.
  6. Estirar la masa con un grosor de unos 2 centímetros y cortar los scones con un molde circular o un vaso.
  7. Colocarlos sobre una placa para horno y pincelar la superficie con huevo o leche.
  8. Hornear entre 15 y 18 minutos, hasta que estén levemente dorados.

Cómo servirlos

Los scones pueden disfrutarse tibios con manteca y mermelada, queso crema, miel o dulce de leche. También acompañan muy bien una taza de café, té o chocolate caliente.

Fáciles de preparar y con una textura que los distingue, los scones dulces son una excelente alternativa para quienes buscan renovar el desayuno o la merienda con una receta clásica y casera.