¿Cómo pasar de agotada a radiante en pocos pases mágicos? Veamos…
Más allá de la ayuda que nos ofrecen los productos cosméticos, no es mala idea incorporar a nuestra rutina la aplicación de compresas de manzanilla para descongestionar la vista cansada. Unos minutos de saquitos de té usados (y fríos) sobre los ojos que piden socorro obran maravillas. Pero atención: abusar de la manzanilla puede resecar la piel de la zona. ¿Solución? Alternar con simples compresas de agua helada.

Ya en el área del maquillaje como servicio a la comunidad, la rutina anti-fatiga empieza con la aplicación de un corrector luminoso, cubriendo no sólo la zona de la ojera sino aplicándolo también en el rabillo del ojo en forma ascendente hacia las sienes. Esto crea un efecto de mirada más vivaz y despierta en segundos. No caigan en la tentación de usar un corrector muy claro, sólo lograrán un efecto mapache… cansado.

El segundo paso consiste en iluminar los párpados con sombras claras pero naturales, preferentemente rosadas, doradas o con algún matiz cálido. Huyan del blanco puro y los acabados iridiscentes. Este momento SOS es ideal para aprovechar ese polvo bronceador con destellos que nos da pudor usar a las 7 de la mañana: aplicado en los párpados y sobre el hueso de los pómulos aportará el toque justo para darnos aspecto despierto sin con mirada de animé.

Muchas habrán recibido el consejo de delinear el párpado inferior por dentro con lápiz blanco para agrandar y despertar la mirada. Pero mucho mejores resultados se logran acudiendo a un lápiz nude o color piel: prueben y me cuentan. El lápiz blanco queda para marcar la “v” de los lagrimales, junto a la nariz. No se olviden de esfumar los trazos…
Para terminar, y pensando también en cuidar nuestros ojos evitando tener que retirar después gruesas capas de maquillaje, aplicaremos dos capas de máscara negra para abrir los ojos en el acto. Si podemos rizar previamente las pestañas, mucho mejor. No teman al rizador, tiene aspecto de instrumento de tortura pero con cariño al manejarlo y un poco de práctica obra maravillas.
¡A salir al mundo con los ojos bien abiertos!
