¿Qué dirían los grandes bebedores de whisky como Frank Sinatra, Winston Churchill o Sean Connery si se enteraran que alguien agregó agua a su bebida?

Por la barra y mesas del bar Cock, de Madrid, han desfilado numerosos intelectuales, políticos, artistas, nocturnos y bebedores en general, desde que abriera sus puertas en 1921. Javier Rufo, barman y encargado del bar, ha servido y escuchado a muchos de ellos desde 1992. “Antes se bebía mucho whisky, con soda o con agua. Ahora ya menos, pero se nota que algunos jóvenes han empezado a decantarse por los de malta. Y cada vez se piden más los de origen japonés”, explica.

Según la experiencia de Rufo, los fervientes amantes de esta bebida la suelen tomar sola. “Si me piden una botella de agua es para quitar la sed”, apunta. Y explica: “Poner agua a este o cualquier otro destilado permite percibir mucho más los aromas porque disuelves el alcohol y lo abres. De esta forma se pueden apreciar muchos más matices con la nariz, aunque pierdes en sabor. Una cosa por la otra. Para poder olerlo adecuadamente hay que hacerlo situando el recipiente en la barbilla, no introduciendo la nariz en el vaso, porque si no satura”.

La temperatura del agua es un factor importante para permitir esa sinfonía de olores: “A temperatura ambiente está bien. Con medio dedo de cantidad basta porque si no aguaríamos mucho la bebida. Y cuanto más fría esté, menos se percibirán los matices. ¿Ponerla caliente? Eso ya sería una barbaridad, sabría mal”.

Según el Colegio Oficial de Químicos de Madrid, ocurre poca cosa. Indican que verter agua en un vaso de whisky no produce ninguna alteración de los compuestos: “El whisky es una disolución que ya contiene agua. Añadir más sólo hace disminuir su concentración de alcohol. Nada más. Y si en vez de agua líquida le ponemos hielo sucede lo mismo. Lo único que provoca en este caso es que disminuye su temperatura, algo que puede gustar más o menos, pero eso ya depende de las preferencias la persona. Pero, aparte de eso, no provoca ninguna alteración de los elementos”. Una vez conocidas las alternativas ya podemos sacar lo mejor del whisky.