Llegó el tiempo para pensar cómo ser una Nación progresista con modos de producción propios. “No te diré, por supuesto, nada que no sepas. Mi finalidad es el descubrimiento de lo conocido el desenmascaramiento de lo habitual”, dice Giovanni Papini. También Papini nos dice: “No todos ocupan el puesto para el que han nacido”; “Enmascararse es para algunos el único modo de ser sinceros”; “Para obtener un bien inmediato no piensan en el mal que vendrá después”. En nuestro país, ¿cuántos dirigentes hemos visto que no estuvieron preparados para el cargo que ocuparon? ¿Cuántos dirigentes vimos y vemos que vienen del engaño? ¿Cuántos más vimos que no supieron prever el porvenir y tomaron medidas desacertadas, creyendo que eran brillantes? ¿Cuántos lo apoyaron por ignorancia o intereses particulares? ¿Cuántos siguen pensando con ideas añejas o en desuso?
También dice Giovanni Papini: “El pueblo no pide libertades, sino pan y circo”, y que “al pueblo lo deben conducir hombres de clases superiores, ya que los plebeyos no sólo son incapaces de dirigir sus revueltas, sino que no se mueven hasta que no los conducen hombres de clases superiores” y da por ejemplo los “que capitanearon los grandes movimientos como Cayo Graco, Mirabeau, Lenin”. Luego vinieron Fidel Castro, Mao y Perón. Acá, el no transformar las conquistas sociales en instituciones políticas representativas se debe a no contar con un verdadero dirigente y a no saber actuar como ciudadanos activos de la sociedad civil con las convicciones necesarias. Hoy es necesario el fortalecimiento de la sociedad civil, porque estamos en una nueva era, donde no caben ni el capitalismo salvaje ni, solamente, las críticas socialistas.
