Recreación de un sarcófago romano.

Un equipo de arqueólogos descubrió un sarcófago romano de cinco toneladas que permaneció sellado e intacto durante más de 1.500 años en la ciudad de Cavtat, en Croacia. El hallazgo, considerado uno de los más importantes del año, sorprendió a los investigadores porque la tumba nunca había sido saqueada ni alterada desde que fue enterrada entre los siglos IV y VI d.C.

El descubrimiento se produjo durante excavaciones de emergencia en la calle Zorina, ubicada en el corazón de la antigua colonia romana de Epidaurum, actual Cavtat. Los trabajos fueron encabezados por la arqueóloga Helena Puhara, de los Museos y Galerías de Konavle.

Mientras documentaban distintos enterramientos, los especialistas detectaron una enorme estructura de piedra enterrada a unos tres metros de profundidad. Tras la excavación confirmaron que se trataba de un sarcófago de aproximadamente cinco toneladas, correspondiente al denominado tipo Salona, un modelo característico de los talleres de la antigua capital de la provincia romana de Dalmacia.

El detalle

Lo que convierte este hallazgo en un caso extraordinario es su estado de conservación.

Los arqueólogos comprobaron que el sarcófago permanecía exactamente en el lugar donde fue colocado hace más de quince siglos. Incluso el mortero de cal utilizado para sellar la tapa seguía intacto, sin evidencias de que alguien hubiera intentado abrir la tumba.

Los especialistas señalaron que este tipo de descubrimientos son extremadamente poco frecuentes, ya que la mayoría de las tumbas romanas fueron saqueadas, destruidas o modificadas con el paso de los siglos por obras, fenómenos naturales o buscadores de tesoros.

Qué encontraron dentro del sarcófago

La apertura del monumento funerario requirió un trabajo minucioso. Antes de levantar la pesada tapa de piedra, el equipo documentó cada detalle para preservar toda la información arqueológica posible.

En el interior encontraron los restos de un solo individuo. Aunque el esqueleto estaba muy deteriorado por el paso del tiempo, los investigadores lograron recuperar depósitos orgánicos y otros materiales que ahora serán analizados para obtener datos sobre la identidad de la persona, su alimentación, su estado de salud y las prácticas funerarias de la época.

Los expertos dataron el sarcófago entre los siglos IV y VI d.C., un período de profundas transformaciones políticas, sociales y religiosas durante la etapa final del Imperio romano.

Precisamente porque la tumba permaneció completamente sellada durante más de 1.500 años, los arqueólogos consideran que el estudio de los restos permitirá conocer con mayor precisión cómo vivían, morían y enterraban a sus difuntos las comunidades romanas de la Antigüedad tardía.